jueves, 20 de marzo de 2014

TITULA COMO QUIERAS

Un sugerente artículo acerca de cómo titular, publicado por Josep Capsir en su blog, me anima a sumar mi opinión. En el tráfico incesante en las redes he leído distintas versiones sobre el asunto. Algunas me han hecho pensar que estoy fuera de onda. No recuerdo quién escribía, cito de memoria, que el éxito de un ebook depende en un 60 % de la ilustración de portada, en un 30 % del título y en un modesto 10 % del contenido. Me pareció algo exagerado.
Aviados vamos si en los libros, sean digitales o en papel, cuenta más el continente que el contenido. Como en esos carísimos frascos donde, según vas desanudando lazos y abriendo la lujosa caja, se va empequeñeciendo el producto hasta quedar reducido a un frasquito con una pizca de perfume a precio de platino líquido.
Quiero creer que en este mercado virtual el texto sigue suponiendo un valor esencial. Proliferan diseñadores, asesores, consultores, que te ofrecen embellecer tus escritos con una envoltura que anime a los internautas a gastarse un módico precio por guardar tu libro en sus artefactos. Otra cosa es que además lo lean. Total, por un 10 % de valor añadido, mejor no se queman las pestañas. Claro que si abres la bonita lata y te encuentras una sardina putrefacta, mejor la dejas intacta.
Pero quiero referirme a la importancia de titular, cierta y falsa a la vez. La historia de la literatura está repleta de títulos anodinos como Romeo y Julieta, El proceso, o Sostiene Pereira, que esconden obras maestras.
También existen los rebuscados. Ejemplos, sin que nadie se moleste y sin juzgar la calidad de las obras, serían  Tu nombre envenena mis sueños, Cerbero son las sombras, o Mañana en la batalla piensa en mi. Es muy posible, con permiso de los autores, que sean intercambiables.
                                        
Título alternativo para El Quijote

En cambio El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha es insustituible. ¿O no? Si Cervantes hubiera preferido El caballero de la triste figura, el éxito hubiera sido similar y el título igualmente adecuado.
Creo que el título es irrelevante si la obra es excelente. Navegando por Google, la indispensable fuente de documentación actual, he encontrado este párrafo que no me resisto a pegar. Se refiere al best seller La naranja mecánica, cuyo título oscila entre el absurdo y la horticultura indigesta.

La naranja humana



«En realidad, el título de la famosa novela de Anthony Burgess, convertida luego en película por Stanley Kubrick, fue fruto de una errata. Lo cierto es que el novelista había bautizado su obra con el nombre de A clockwork orang, utilizando un término malayo (país en el que había residido) que significa “ser humano”. Por tanto, la novela en español se llamaría El hombre mecánico, que casa muy bien con su contenido, dado que esa es la condición a la que su protagonista, Alex, queda reducido por los experimentos a los que le someten en prisión. Pero el editor pensó que lo de "orang" era una errata y que Burgess había querido decir "orange" (naranja), y lo corrigió y lo envió a la imprenta sin decirle nada.»
Crímenes nada ejemplares
Así que titula como quieras. Sobre todo evita las faltas de ortografía al igual que en el interior. Para no quedar libre de culpa, mencionaré que mi último ebook —no lo toméis como promoción, que bastante vergüenza me da— estuvo meses en Amazon con este título: El escritor caníbal. Un trhiller literario. Hasta que un escritor argentino me descubrió el gazapo. Entre thriller y trhiller hay una distancia. ¿Imagináis que el divertido libro de Max Aub se hubiera editado como Círmenes emplejares?

9 comentarios:

  1. Vivimos en una época, querido Julio, en la que lo que llama la atención es el envoltorio. Una mujer bella, a priori, no tiene que demostrar nada. Su belleza habla por sí sola y todas las puertas se le abrirán sin necesidad de llamar al timbre. Con las noveles de nuestros días ocurre lo mismo y con las portadas, también. Te pongo un ejemplo cercano: Mi novela "Mi amor por un reino en Córdoba" ocupa los primero puestos en #historia en amazon desde hace bastante tiempo.Con anterioridad estuvo durante más de seis meses con una portada nada sugerente y con un título poco expresivo (La palmera de Damasco). Apenas se vendía. Por consejo de Marlene Moleón cambié título y portada y subió como la espuma. Por eso digo que en este mundo atropellado y con prisas el continente cuenta más que el contenido. Entre un título como "El recogepelotas" y otro que fuese "El tocapelotas" ¿Qué título crees que vendería más?

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  2. Es posible que si el libro de Max Aub se hubiera titulado Círmenes emplejares se habría vendido mucho más. A mí me gustaría creer que el contenido es importante, lo más importante, pero a la hora de vender conviene dejarse aconsejar y proponer buenas portadas y mejores títulos. Al fin y al cabo, llegar a lo más alto en literatura está reservado a unos pocos, aquellos que pasan a la posteridad, me refiero. Y para llegar a eso, lo que importa es el contenido.

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  3. Yo tengo que reconocer que cuando tomo un libro de una librería lo hago guiada por las sensaciones que me llegan del título y la portada. Es así, y eso marca la diferencia entre darle una oportunidad y mirar la sinopsis o no tocarlo. La mayoría de los lectores hace lo mismo. Mi título favorito: "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" Es genial, igual que la novela, que fue llevada al cine por Ridley Scott con el título Blade Runner.

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  4. Buenas opiniones, Manuel y Mayte. Aunque yo prefiero informarme previamente con reseñas que merezcan confianza. Sobre todo con amigos que compartan mis gustos. Doy más importancia al autor que al título.
    Exclusiva mundial: quizás titule así mi próxima obra "No compres esta novela por el título, que es malísimo". A ver qué pasa.
    En cuanto a portadas recuerdo la colección Austral, de Espasa Calpe, con cubiertas sobrias y homogéneas. Autor, título y logotipo siempre igual. Una gran selección de literatura clásica y contemporánea.

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  5. Disculpa, José Luis, no había leído tu comentario. La época que vivimos es inevitable, pero en vicios solitarios como la lectura prefiero atender más al contenido que a la belleza u oportunismo del envoltorio. Manías. Como he escrito antes me resisto a comprar un libro por ganchos externos. Merece la pena dedicar un tiempo a informarse. Entre la fresca hermosura de Belén Esteban y la cara ojerosa de Albert Camus prefiero la calidad. Seguro que me entiendes.

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  6. La verdad que a estas alturas una ya no sabe lo que atrae o no atrae, lo que vende o no vende. Al final todo es marketing y para mí es todo un misterio.
    Pienso, como he pensado siempre, que el título debe llamar la atención y ofrecer pistas sobre el contenido.
    Puedo asegurar (porque me lo dijo él) que mi agente leyó la propuesta de mi novela, Nunca fuimos a Katmandú, porque se sintió atraído por el título. Y much@s lector@s me lo han comentado también. En cambio soy consciente de que Habana Jazz Club (aunque a mí me encanta) no dice mucho, por eso le puse un subtítulo, aconsejada también por Marlene.
    En fin, que titulo como quieras, pero piénsalo bien antes porque el nombre que le pongas al niño puede marcar su destino.
    Saludos a tod@s!

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  7. Jajaja... Muy bueno este artículo. En mi modesta opinión, pienso que es al contrario: el título y la portada no pasan del 10%, el problema es que ese porcentaje el el primer filtro. Es puñetero este tema.

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  8. Si nos referimos a un libro desconocido, del que no tenemos referencia alguna, los porcentajes que manejabas no son tan descabellados. Si el futuro lector desconoce el contenido deberá guiarse por su contenido. Si quiero leer el último libro de Ruíz Zafón, seguramente no me guiaré por su portada, ni por su título; lo compraré porque me gusta como escribe este hombre. Cuando apenas tenemos referencias del contenido, es cuando la portada y el título tienen su importancia. La portada debe llamar la atención, el título debe ser sugerente y la sinopsis debe ser convincente.
    Acostumbro a barajar diferentes títulos, buscando la idoneidad comercial, su sonoridad y la originalidad. De todos modos, a veces lo más simple es lo más acertado, y para muestra un clásico de Poe... "El gato negro", sin más.

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  9. Hay que tener mucha seguridad en si mismo para titular "El abuelo que saltó por la ventana y se largó" y que sea superventas. Llamar sí que llama la atención. Si además es divertido y bien escrito...

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