martes, 25 de marzo de 2014

Orgullo y Prejuicio en la Inglaterra de Jane Austen







UN LUGAR, UN LIBRO











«Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa».

Con esta frase comienza una de las novelas de mayor relevancia en la literatura inglesa. Jane Austen nació en 1775, en Inglaterra, y a los veinte años ya había escrito la que sería su obra más conocida: «Orgullo y Prejuicio».
Tengo que decir que desde que leí a Austen esta se convirtió, casi desde las primeras líneas, en una de mis autoras favoritas. Enseguida quise saber más de su vida y descubrí que fue la séptima de ocho hermanos, que su padre fue reverendo y que nunca se casó. Me pregunté entonces cómo una mujer que apenas había conocido nada del amor, pues ni siquiera se le conoció un novio que la cortejara, podía describir con detalle tantas sensaciones y emociones amorosas.

Le tocó vivir una época en la que las mujeres estaban subyugadas al matrimonio y al ámbito doméstico.  Muchas veces esos matrimonios eran concertados y de ellos dependía la estabilidad de toda la familia. 
Jane Austen fue instruida por su padre, y aparte de la educación que recibió de él, tan solo asistió a un internado, con su hermana, durante un año. Toda su familia era una gran lectora y se sabe que su madre escribió poesía.

El contexto histórico que vivió estuvo marcado por la revolución francesa, las guerras napoleónicas y por el comienzo de la revolución industrial. Sin embargo en sus novelas no encontraremos ninguna alusión a estos acontecimientos. Austen se centra en su entorno cotidiano, en describir con detalle la sociedad rural georgiana.

La suya fue una vida apacible, dentro de un ambiente familiar, sin apenas acontecimientos que turbaran la placidez de su burguesa existencia.
Su modo de narrar es sereno  y equilibrado, y sorprende su capacidad de dar fuerza y de embaucar al lector con argumentos aparentemente triviales y cotidianos. Uno podría pensar que el sentimentalismo es la característica más importante de su obra, pero nada más lejos de la realidad. La autora recurre con frecuencia al humor y sobre todo a la ironía, que utiliza como arma para hacer una crítica punzante de la sociedad.

«Orgullo y Prejuicio» cuenta la historia de la alegre y distendida familia Bennet, que tiene cinco hijas casaderas. La señora Bennet está obsesionada con casar bien a sus hijas pues sabe que a la muerte de su marido estas se quedarán en la calle al ser sus posesiones únicamente transmisibles por la línea masculina. Cuando la señora Bennet se entera de la llegada al vecindario de un hombre de gran fortuna, el señor Bingley,  que además es soltero, sus esfuerzos se centran en casarlo con una de sus hijas. A Bingley le acompaña el, todavía más acaudalado, señor Darcy, que ve a los Bennet como a una familia grotesca, muy por debajo de su condición y que se comporta de un modo bochornoso en las reuniones sociales. Durante la celebración de un baile, Elisabeth, la segunda hija de los Bennet, escucha sin querer una conversación entre Bingley y su estirado amigo. El primero le sugiere a Darcy que saque a bailar a Elisabeth y este le comenta que la chica no es suficientemente hermosa para él. Ella se siente herida en su orgullo y desde ese momento utiliza su ingenio para burlarse de su altivez y de sus prejuicios.
 Sin embargo, entre ellos surge algún tipo de conexión que ni siquiera ellos aprecian, y al final él le confiesa que la ama apasionadamente.

Las protagonistas de Austen tienen un punto de rebeldía y de disidencia ante las normas, que no poseen otros personajes femeninos de la época. Elisabeth se rebela ante el matrimonio, y se niega a casarse con Darcy porque él le declara su amor de una forma singular. Le dice que la ama, pero que lo hace en contra de su buen juicio, de su familia y de sus amigos. No contento con eso, también la humilla destacando su condición inferior. Aun así le pide matrimonio, convencido de que ella nunca lo rechazará.

La forma en que Austen maneja los sentimientos de los protagonistas es sencillamente sublime. Presentimos entre líneas el sufrimiento de él, desesperado porque ella le corresponda y lo acepte, pero a la vez dejando claro lo que le incomoda el asunto. Le ha supuesto más de medio libro superar sus prejuicios y declararle su amor. Pero entonces a ella le toca el turno de dar un salto por encima de su orgullo herido. 

He visto la versión cinematográfica de 1940, la de 1980 y la serie que elaboró la BBC en 1995 y que una buena amiga inglesa, conociendo mi pasión por la novela, tuvo la gentileza de enviarme. En 2005, Joe Wright dirigió una nueva versión, tal vez la más conocida a nivel mundial, pero a mí es la que menos me gusta.
Dicen los que saben que la serie de la BBC, protagonizada por Colin Firth y Jennifer Ehle, es la mejor adaptación, y yo estoy de acuerdo.
Os dejo con el fragmento más intenso de toda la serie, cuando Darcy, cansado de luchar contra sus sentimientos, le declara su amor a Elisabeth Bennet.  

Y vosotros, ¿qué pensáis?, ¿creéis que todo hombre soltero poseedor de una gran fortuna, o sin ella, necesita una esposa?




8 comentarios:

  1. Creo que si tiene gran fortuna, Mayte, le viene bien una pareja que le ayude a gastarla. En la Inglaterra georgiana-victoriana, la esposa tenía la utilidad adicional de florero, amén de soportar estoicamente las infidelidades. Jane Austen retrata mujeres que intentan superar esos clichés. Comenzando por ella misma que renunció a papel tan secundario. Muy buena la versión de la BBC, a pesar de que los personajes siguen hablando con estilo más literario que coloquial. Estilo literario de calidad, eso sí.

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    1. Además, Julio, el desarrollo económico de la época liberó a muchas mujeres de algunas tareas y estas comenzaron a interesarse cada vez más por la lectura.
      El estilo literario de los diálogos de la serie se debe a que quisieron hacerla lo más fiel posible a la novela.

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  2. Haber escrito una novela como esta a los veinte años dice mucho de la autora. Para mí es una de las grandes en literatura romántica. Gracias por la entrada. El vídeo me da error, pero lo intentaré en otro momento.

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  3. Manuel, también se sabe que Jane Austen no tuvo relación con ningún escritor de su época y que firmaba sus obras con seudónimo. Vivió aislada de ese mundillo intelectual y fue duramente criticada por autores de la talla de Mark Twain o Charlotte Brontë.
    Acabo de cambiar el vídeo porque a mí también me daba error. Prefería el otro en versión original, pero este también está bien. Espero que ahora lo puedas ver.

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  4. Un hombre soltero poseedor de una gran fortuna lo que necesita es un buen contable y un mejor asesor financiero. Con eso tendrá, sin proponérselo, una mujer "ideal". No obstante lo anterior, un amigo mío cordobés y muy cínico decía que "mujer hay que tener pero luego, para lo demás, el hombre se las arregla solo bastante bien. Excelente post, Mayte, como todos los tuyos.

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  5. Totalmente de acuerdo, José Luis, un buen contable sería imprescindible. Y tu amigo cordobés, muy listo. :-)

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  6. No la he leído, me esperé a que hicieran la película, jeje. Creo que se puede hablar de amor sin conocerlo y de relaciones de pareja sin haber consumado, incluso creo que un individuo en estado de frigidez puede escribir algo erótico. La imaginación y los sentimientos son inherentes al ser humano y la autora conjugaba ambos.
    Dejé un comentario el otro día pero veo que no se publicó. Perrerías de Blogger...

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  7. En su obra, Austen habla de sensaciones y percepciones, más que de hechos amorosos consumados. Es un romanticismo sutil que se desarrolla a base de cartas, miradas y lo que estaba permitido en aquella época. Lo interesante de sus novelas es que describen con detalle cómo se desarrollaban las relaciones interpersonales en el contexto que ella más conocía. Habla del amor desde el punto de vista de lo admisible en aquella época, que no era mucho.

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