martes, 11 de marzo de 2014

El diván de la dra. Moreno: El morbo del asesino en serie






El morbo del asesino en serie

La mayoría de las novelas cuya trama se basa en atrapar a un asesino en serie poseen un gran interés para el lector, lo que se traduce en muchas ventas por lo que muchas de ellas se convierten en  best seller.

Quién no conoce a Hannibal Lecter, apodado el Caníbal y protagonista de El dragón rojo, El silencio de los corderos, Hannibal y, la precuela, Hannibal: el origen del mal; novelas con las que su autor Thomas Harris alcanzó la fama y se hizo de oro, por lo que no ha necesitado escribir más y vive plácidamente con su pareja en el sur de Florida. Y qué me dicen del sanguinario Jack el Destripador, conocido también como el asesino de Whitechapel, asesino en serie que aterrorizó la victoriana Londres de 1888 y que ha sido objeto de numerosas publicaciones, llevado al cine y a la televisión. Y hablando de televisión, no puedo dejar de comentar la famosa serie Dexter, protagonizada por un asesino en serie, que posee un código ético por el que justifica los asesinatos que lleva a cabo, creado por el escritor Jeff Lindsay.

Estos ejemplos que he puesto tienen en común al llamado asesino en serie o asesino múltiple; es decir, un sujeto que comete tres o más asesinatos en un lapsus de tiempo y con un período de enfriamiento entre un asesinato y otro. Sin más móvil que la gratificación psicológica o sexual, con un mismo “modus operandi” y con similares características físicas de las víctimas. Suelen ser extremadamente sádicos y con una personalidad perturbada. Antiguamente se les llamaba  psicópatas o sociópatas;  ahora, reciben el nombre de trastornos de personalidad antisocial. Sujetos responsables de sus brutales actos, organizados, cuyos asesinatos son planificados, premeditados, llegando incluso a contactar con las víctimas con las que pueden llegar  a intimar.
Pero no me desvío más del título de esta entrada que hace referencia al morbo que el público, en general, siente por estos tipos.

Todos conocemos hechos en los que la población ha participado de lo que se denomina morbo popular. Es más, podría decirse que este morbo popular es histórico: Pensemos en el Circo Romano, y la gente yendo a la picota en la Edad Media, en las aclamaciones del gentío cuando la guillotina caía en la Revolución Francesa..., hasta la actualidad, en la que las fotos de los crímenes horrendos venden más diarios y generan más rating que cualquier otro hecho de impacto general. O blog dedicados a esto reciben miles y miles de visitas. Precisamente hay un blog llamado Asesinos en serie, donde se recoge excelente y completa documentación sobre famosos asesinos los http://www.asesinos-en-serie.com y cuya página en facebook cuenta con más 20000 me gusta (te lo recomiendo si vas a escribir una novela de este género).
Hay un evidente deleite del hombre en la crueldad y, aun avanzada la civilización que sublima esto, sobrevive el morbo, y este proviene de la necesidad de contemplar el Mal para reafirmarnos en que nunca haríamos algo así. Cuando vemos esas masacres sentimos miedo y repulsión, y eso nos dice que, ciertamente, crear ese tipo de horror está más allá de nosotros. Y lo está, como dice Jeff Lindsay, padre de Dexter, puesto que: los asesinos en serie son psicópatas, y las investigaciones actuales en mapeado cerebral nos indican que los psicópatas nacen, no se hacen. Hay una diferencia física en sus cerebros. No puedes convertirte en asesino en serie por leer sobre uno de ellos, del mismo modo en que no ganas poderes mágicos por leer Harry Potter. Puedes ver The Texas Chainsaw Massacre veinte veces, y no te hará matar a tus vecinos. No podemos pasar de espectador a asesino como tampoco podemos pasar de respirar aire a agua.
Pero un psicópata homicida, un asesino en serie, encuentra placer en matar. A menudo juega con el resto de nosotros como parte de su diversión. La malvada criatura que ha dejado cadáveres en Gilgo Beach usó el móvil de una de sus víctimas para llamar a su hermana. Eso es crueldad inhumana, pero las investigaciones que he hecho para escribir mis libros me dicen que, cuando le detengan, probablemente se parecerá a nosotros. Dirán que era un encantador y considerado compañero de trabajo, un buen hombre que ayudaba a su anciana vecina a subir la compra, y nadie sospechaba lo que era realmente. 
No podemos negar que el mal existe, pero al menos nosotros no somos el mal. Y la existencia del mal implica que existe un contrario, el bien. Como seres humanos ordinarios, vivimos en el medio, más cerca de un lado o el otro según las circunstancias, sin alcanzar nunca los extremos. Y si no entiendes a alguien que vive en el extremo del mal, no importa cuánto cotillees, eso es bueno. Simplemente significa que eres humano.

Desde le punto de vista de la medicina aún está por determinar científicamente si el psicópata nace o se hace, pero mientras sucede aquí tienes material para comenzar tu próximo best seller; por supuesto, no olvides incluir un asesino en serie. 

http://bayharborbutcher.wordpress.com/2011/06/26/jeff-lindsay-¿por-que-nos-gustan-los-asesinos-en-serie/

14 comentarios:

  1. O sea, somos curiosos y morbosos, pero eso no nos hace malos, sino solo humanos. Una interesante reflexión. De todas formas no soy adicto a este tipo de películas o novelas.

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    1. Pues serás de los pocos, Manuel porque son mayoría. A mi me gustan ;-)

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  2. Básicamente, estoy de acuerdo en lo expuesto en esta interesante publicación, creo que sí, que la mayoría asistimos a estos episodios dantescos por mera curiosidad, es una manera más de conocer el alma humana, aunque finalmente no comprendamos los motivos de estos sádicos asesinos. Pero también es cierto que aquellas personas cuyos intereses y gustos son más "altruistas", por así decirlo, ya tienen algo ganado. Por ejemplo, cuando vamos al cine, generalizando, hay dos tipos de espectadores: los que buscan "morbo" y los que están ansiosos por conmoverse y aprender del lado más noble del ser humano. No sé, puede que también haya alguna diferencia en el observador, no solo en el que realiza la acción.
    Interesante, da para pensar ampliamente.

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    1. Muy buena reflexión Mercedes. a veces también se puede aprender del lado mas oscuro de las personas :)

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  3. Es verdad que somos morbosos por naturaleza, la mayoría de las veces es una mezcla de querer saber y no querer, querer mirar y no querer hacerlo. Tampoco me van mucho este tipo de novelas o películas, pero la información que nos ofreces resulta muy interesante, y morbosa...

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    1. La curiosidad, dice el refrán, mató al gato. Coquetear con el lado oscuro a veces tiene sus consecuencias jajaja

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  4. La culminación de esta figura cruel es el tirano genocida, con tantos ejemplos históricos y actuales. Nos estremecen los casos de asesinos en serie, tan literarios, pero las matanzas ordenadas por un déspota corresponden a la realidad cotidiana de este mundo. Leemos o contemplamos las noticias de las masacres como meras estadísticas.
    El tirano no es un asesino en serie en sentido técnico, pues no mata con sus propias manos. Tiene a sus órdenes a centenares, a miles, de subordinados que actúan como tales. Se multiplican así los ejemplos de que cualquier persona, si cumple órdenes, puede convertirse en un ejecutor. Triste faceta de la condición humana.
    Por lo demás, un artículo muy bien documentado de nuestra doctora de cabecera.

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    1. Entramos en el discutido tema de la banalidad del mal que a Hanna Arendt le costó su reputación entre los judíos, siendo ella judía, tras publicar este libro después de asistir al juicio de Eichmann. Si no habéis visto la película la recomiendo se titula Hanna Arendet.

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  5. Una maravilla de aportación que me hubiera ahorrado mucha lectura de haberla conocido cuando escribí El asesino del ajedrez. Además, muy oportuna cuando hoy todavía perdura en nuestro recuerdo el olor a muerte por la tragedia del 11 M, que si bien no fue perpetrada por un asesino en serie, creo que cuanlquier persona que mata a sangre fría y de forma calculada, no puede estar en su sano juicio, si es que acaso alguien lo estamos.
    Enhorabuena por la entrada y ya sé a quién consultar cuando necesite otra vez datos para mis asesinos.

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    1. Pues precisamente y tu los sabes mejor que nadie, estos sujetos asesinos en serie o terroristas, están en perfecto julio, no son enfermos, son MALOS, simple y llanamente, aunque nos gusta pensar que están enfermos porque es algo que podemos entender mejor que el Mal absoluto.

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  6. Supongo que nos atrae especialmente, porque el perfil de este tipo de asesinos, acostumbra a ser el de una persona muy meticulosa, que intenta dejar su marca personal en cada asesinato. Suele desafiar a la policía tras cada asesinato, intentando dejar en evidencia a los investigadores.
    Siempre digo, y posiblemente me equivoco, que la gente no nace mala, que es el entorno el que provoca que la gente pueda sufrir esos trastornos sociales. También creo en la baja autoestima, la de la gente que necesita mostrarse cruel para sentirse superior.
    Excelente post, aunque me pregunto: ¿se puede escribir un best seller sin matar a nadie?

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    1. El huevo o la gallina, se nace o se hace. Nos seguimos debatiendo en este interesante tema. No entiendo muy bien tu pregunta final, Josep. Me la vuelves a explica ;)

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  7. Pues a mí me gustan las películas de terror y tampoco me disgusta este género, aunque que quizás es el aspecto de la investigación lo que intriga más. Estoy de acuerdo con el comentario del escritor (no necesariamente que el psicópata nazca) pero lo de leer o ver ciertos géneros, aparte de gente con ciertas patologías, vaya a convertir a alguien en un asesino. De hecho supongo que parte del interés es que estos individuos (e individuas, que de todo hay) rompen tabúes que otra gente no se atrevería a romper jamás. Y esa es la principal diferencia con nosotros, los "normales". He conocido (profesionalmente solo, espero) a personas con este diagnóstico y son de los pocos que realmente dan miedo, no solo por lo que han hecho, sino por la frialdad y la falta de remordimiento. Y Josep, sí que algunos best sellers hay en que no se mata a nadie, pero no muchos... Algunas románticas (y no nombraremos ninguna...) Gracias María José. Le echaré un vistazo a la página que suena interesante.

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  8. Vale, ahora con lo que te ha contestado Olga, ya he entendido a que te referías y sí hay algunos, se me viene a la memoria Criadas y señoras, pero claro aquí también está el morbo del racismo.
    De acuerdo contigo Olga en que lo que da mas miedo cuando se conocen a estos tipos es su frialdad y la carencia de remordimiento porque eso les lleva a vernos a todos como objetos y cualquiera puede formar parte de sus víctimas.

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