martes, 25 de febrero de 2014

UN LUGAR, UN LIBRO: PARÍS Y LOS MISERABLES





Estos días mientras buscaba un poco de información sobre Los Miserables, de Víctor Hugo, me he dado cuenta de cómo las adaptaciones cinematográficas o incluso los musicales de las obras importantes pueden llegar a engullir a la obra original de una forma casi absoluta. Es cierto que la última adaptación al cine de esta novela es bastante reciente (2012), pero aun así me sorprende que acapare casi toda la información sobre uno de los referentes literarios más destacables del siglo xix.
Hace mucho que la leí, y tenía algunos datos oxidados. Sin embargo, en el recuerdo sí permanece un poso amargo, aquel que refleja una sociedad que luchó por la justicia social y por sacar la cabeza de unas aguas cenagosas para poder tomar aire y respirar.

Son tantos los datos históricos y sociales que podemos extraer de esta obra que no me queda más remedio que ser concisa.

Los Miserables (1862) nos muestra con detalle una sociedad en pleno cambio. Con el comienzo de la revolución industrial también se inician los movimientos de población, del campo a la ciudad, en busca de trabajo.  Es una época de miserias donde los más desfavorecidos tienen lo justo para sobrevivir, y cuando no lo tienen, como es el caso del protagonista, Jean Valjean, se ven forzados a robar para dar de comer a sus familias. A Valjean el asunto no le sale muy bien, y es llevado a presidio donde lo condenan primero a cinco años, por robar una hogaza de pan, y posteriormente a otros catorce años de trabajos forzados por sucesivos intentos de evasión.  

Víctor Hugo la escribiría desde el exilio debido a su defensa del republicanismo durante el mandato de Napoleón III. Valjean tendrá como coprotagonistas a los parias, a los desamparados, al ser humano sometido a la necesidad extrema, como él mismo diría, y que es conducido hasta el límite de sus recursos.

A través de los personajes de Valjean, Fantine, Cosette, y muchos otros, Víctor Hugo plasma los sueños e ideales revolucionarios de un pueblo que clama por un mundo mejor.
El autor creía que ese mundo era posible y denuncia en su obra las condiciones de vida de una población oprimida, el abuso infantil, la prostitución, un sistema penal poco eficaz...

La novela abarca un periodo de tiempo que va desde 1815 hasta 1833, pero también nos trae a la memoria los exultantes días de la Revolución de 1789 o los nefastos del Terror de 1793, que supuso una brutal represión contra los revolucionarios.

En el contexto histórico de la obra, destacan unos acontecimientos que serán el epicentro de los cambios políticos más importantes de ese siglo.
Leer Los Miserables supone una profunda reflexión sobre el bien y el mal, sobre el afán de superación de los individuos cuando han tocado fondo, sobre la lucha feroz del ser humano contra la injusticia cuando no le queda nada que perder.
Víctor Hugo nos muestra un hondo retrato de París: sociedad, política, justicia, ética, religión, arquitectura, incluso hace una descripción detallada sobre las cloacas de la ciudad.

A su muerte, el autor dejó como legado 50.000 francos para los pobres, lo que demuestra que su compromiso con la sociedad iba más allá de la mera denuncia de esta a través de sus novelas.

En fin, una obra indispensable que poca gente joven se molesta ya en leer. Como he dicho al principio, ha sido una novela que ha conseguido una repercusión cinematográfica tan rotunda, tan premiada y tan aclamada que cada vez son menos los que se animan a leer la obra.
Una pena.

El tiempo nos sigue demostrando que la historia se repite. Echamos la vista atrás doscientos años y a nuestras miradas civilizadas les cuesta comprender tanta injusticia. Olvidamos que también hoy se libran muchas revoluciones y que también quedarán plasmadas por la pluma decidida de algún escritor. 
Los cuadros son las imágenes del pasado, que cobran vida ante los ojos de quien las contempla, y los libros son fiel testimonio de las sociedades a través de los siglos. Así, el ser humano es consciente de su desarrollo, tal vez más lento de lo que cree. En el futuro seremos capaces de enviar una nave tripulada a Marte, pero en el fondo, nuestra esencia como individuos apenas ha cambiado. Hoy en día todavía existen muchos Valjean, Fantine, Cosette, o incluso Javert, solo que visten de otra manera y se desenvuelven en otro contexto.

Os dejo con esta particular visión del autor sobre las distintas formas en que un ser humano puede encarar su futuro.

«El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad». 


Mayte F. Uceda

14 comentarios:

  1. Excelente visión panorámica de una de las obras cumbres de la literatura universal. Leí esta obra hace bastantes años pero después de este post me han vuelto las ganas de volver a ella. Enhorabuena, Mayte. Tienes una capacidad singular para el análisis literario. Tus críticas, siempre ajustadas y exactas, son una constante invitación a la lectura de lo que en verdad merece la pena.

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    1. Gracias, José Luis, no sé si merezco tanto halago, pero sienta bien, jeje.

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  2. Estoy muy de acuerdo con José Luis en que Mayte tiene una capacidad enorme para destacar lo importante de un libro. Sus reseñas son muy acertadas. Tal vez no sea tan malo que la obra haya sido llevada al cine y a los escenarios. Tuve ocasión de ver el musical en Londres y repetí en Madrid, me dejó con la boca abierta. Desde luego, convendría releer el libro.

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    1. Es lo que echo de menos de vivir en Madrid, Manuel, toda la oferta cultural que no se encuentra en lugares más pequeños. Es bueno que otras formas de expresión artística se hagan eco de obras tan importantes, aunque solo sea para recordar que las obras están ahí, esperando a que alguien las lea. Gracias por tu generoso comentario.

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  3. La primera vez que pasé por París —unas horas— tenía 18 años e iba camino de Rouen para hacer unas prácticas de periodismo. Entre tren y tren me dio tiempo a un largo paseo bajo la lluvia. Entonces la ciudad era para los españoles un ejemplo envidiable de libertad.
    El París de Víctor Hugo era otra cosa, como refleja la obra que sintetizas tan bien, Mayte. Me gustan los autores comprometidos con su tiempo y con sus semejantes, que relatan con maestría las convulsiones sociales tomando partido a favor de los humildes, casi siempre con calidad humana muy superior a la de los poderosos.
    Con Hugo, y con otros escritores de su talla, comprendes mucho mejor la historia que a través de tratados sesudos y aburridos.

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    1. Tú lo has dicho, Julio. Nada más que añadir.

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  4. Las obras hoy en día siguen siendo apetecidas, sea cinematográficas, teatrales (en vivo) y musicales. Seguramente es tiempo de entender que captar el interés de los lectores puede ser visto de distintas formas, como lo son las artísticas, en cierto modo, para "abrir el apetito"... saludos

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    1. Es cierto mgc, lo importante es generar un interés sobre una obra, independientemente de la forma artística, lo que al final, siempre se traduce en nuevos lectores de la obra original. Gracias por comentar.

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  5. Pues sí que se te da bien esto de buscar lo principal para remarcar y dejarnos con la boca abierta. Me encantó recordar el musical que es lo que yo he visto junto la película. El primer musical lo vi en Madrid y me fascinó, pero nada como la representación en Londres, esa fue mágica. Ahora toca acercarme al libro, a ver si lo consigo. Muy buena entrada.

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    1. Ay, María José, me ponéis los dientes largos los que habéis visto el musical, con lo teatrera que soy yo...

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  6. Tuve la oportunidad de visitar la casa museo de Victor Hugo cuando visité París. Hay cuadros de la época que ilustran perfectamente aquellos olores que transmite la novela de Los miserables. Un París de contrastes, como en toda Europa, la de una sociedad que muere de hambre en compañía de las ratas y ratas de copa alta que permitían la existencia de miserables.

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  7. En los cuadros pervive la historia, Josep, a pesar del tiempo. Sería impensable una sociedad así en nuestra Europa actual, pero todavía quedan muchas revoluciones por librar en el mundo. Las ratas de copa alta aún siguen anidando y reproduciéndose con mucha facilidad. Además, son muy difíciles de eliminar.

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  8. Ahora sí que la has hecho buena, Mayte. Por si no tenemos bastante para leer nos inoculas el gusanillo para releer esta obra, que no es ninguna tontería, porque lo que recuerdo es que tiene un monotazo de páginas. Pero es que lo haces tan bien que una no puede sustraerse a la necesidad de volver al pasado y leer con tus ojos este libro. Felicidades, como ya han dicho los demás, tienes una gran capacidad para leer entre líneas.

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    1. Gracias, Mercedes. Es verdad que es un tomo grande, también es verdad que algunas partes pueden resultar monótonas, como es la descripción de las cloacas. El problema es que mucha gente ha visto la película y luego le da pereza enfrentarse a la novela.
      Gracias por tus palabras.

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