martes, 4 de febrero de 2014

El divan de la dra. Moreno: Rasgos psicológicos de los personajes





Mis queridos lectores, esta semana tenía prevista una interesante sesión de psicoterapia con uno de los psicópatas más famosos de la literatura. Sin embargo, me ha anulado la cita, aunque me ha prometido que para la próxima entrada estará tumbado en el diván, espero que cumpla su palabra.
Haciendo memoria, buscando algo interesante que contaros, recordé algo que había leído en una novela hacía unas semanas y que me hizo saltar de la cama (cuando mas leo es antes de dormir) y, lo que es peor, a partir de ese momento no me pude sustraer al error que el escritor había cometido; error que no era ortográfico, ni ortotipográfico, ni de cualquier grafía que exista... El error estaba en la adscripción de rasgos psicológicos al protagonista de la novela incompatibles con su apariencia física.
Cuando escribimos una novela o un relato largo, los aspectos físico y psicológicos de los personajes cobran una gran importancia a la hora de presentarlos al lector al que le gustará saber si son altos, bajos, gruesos, delgados, tímidos, antipáticos, exigentes, coherentes... y un largo etcétera.
Dependiendo del género en el que se incluya nuestra trama estos aspectos tendrá más importancia o menos, pero de una u otra forma aquí os dejo un pequeño truco para que nunca entren en discordia esos aspectos físicos y psicológicos.
Si un personaje es descrito en su apariencia física como de talla baja, grueso, cuello corto... y dicen de él, psicológicamente, que es un sujeto triste, apagado, melancólico; salvando la excepción que confirma la regla, si atendemos a los biotipos y psicotipos, por todos los investigadores aceptados, eso es incompatible. Por definición el sujeto pícnico (gordito) es de carácter alegre, divertido, entrañable...
¿De dónde proviene todo esto?
Hipócrates (médico griego del 460 a.C.) argumentó que la enfermedad se producía por un desequilibrio de los cuatro humores básicos: sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema. Si bien con el paso de los años esta teoría del enfermar ha quedado obsoleta, como es lógico; todavía se sigue usando esta clasificación de los humores para referirnos al temperamento de las personas. Así decimos que un sujeto puede ser sanguíneo, melancólico, colérico o flemático, relacionado con el humor básico que más le caracteriza; es más, le adscribimos rasgos de carácter y comportamientos específicos y, lo que es aún mejor, se han puesto en relación con los biotipos (W.H.Sheldon), es decir con las características físicas morfológicas de los sujetos.  


En el gráfico podeis observar los rasgos derivados del predominio de uno u otro humor, en su variante por exceso y por defecto.


Aquí su relación con el aspecto físico (biótipo) tal como decíamos antes:
El sujeto mesoformo o atlético, el sujeto endomorfo o pícnico, en el que predomina el ancho sobre el alto y el sujeto ectomorfo o leptosomático, en el que predomina el alto sobre el ancho.  

De esta manera, cuando vayas a crear tus personajes podrás hacer todas las combinaciones que quieras adjudicando rasgos psicológicos correctos a cada biótopo. ¿Veis qué fácil? 









25 comentarios:

  1. Interesante entrada. Hay que ser consciente y tener en cuenta estos consejos para que un personaje sea verosímil. El asunto no es sencillo, por eso conviene dejarse aconsejar por un experto a la hora de manejar el perfil psicológico de los personajes. Gracias, María José.

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    1. Es fácil Manuel si se conecta todo, de esa manera no nos equivocamos :)

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  2. Es un lujo contar contigo en el grupo y que participes en el blog con estas ilustrativas entradas. Lo tendré en cuenta, te lo aseguro.

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    1. Bueno, bueno, solo ayudar un poco a los que están empezando :)

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  3. Seguimos aprendiendo. Muy buenos consejos. Me gusta que me describan al personaje. En cuanto a la relación entre el aspecto físico y la personalidad creo que puede estar llena de matices, tantos como personas hay.

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    1. Exacto, Mayte, hay matices pero no deben existir incongruencias ;-)

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  4. Para un escritor, una de las cosas más importantes es que los personajes de sus historias sean creíbles. Asumiendo esto, no me había planteado nunca lo que nos enseñas hoy. Y una vez leído, me parece fundamental. Así que muchas gracias por iluminarnos en este asunto aparentemente complejo.¡Qué privilegio tenerte entre nosotros, María José! Muchas gracias y un beso.

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    1. Intuitivamente solemos hacerlo bien, pero hay veces que queremos dotas de cierta excentricidad a nuestro personajes y hemos de hacerlo con cabeza ;-)

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  5. Interesante. He hecho cosas parecidas. Los personajes de novela me chiflan.

    Rafael

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  6. Excelente descripción, colega. Me pregunto dónde podríamos clasificar, desde un un punto de vista antropomórfico, a un raro espécimen de marcada tendencia parasitaria al que suelen llamar "político"

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  7. Creo que para responder a tu pregunta tendríamos que resucitar a Sheldon ;-)

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  8. Me he quedado a cuadros. Es curioso que, por intuición, acabamos diseñando los personajes a partir de sus rasgos físicos, apoyándonos en la gente que conocemos. Nunca me había planteado estos estereotipos, pero lo tendré en cuenta.

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    1. Todos los rasgos surgen de la media, por eso los sacas por intuición, pero a veces queremos afinar más y debemos de saber sobre lo que estamos hablando ;-)

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  9. Increíble... voy a tener que tomar buena nota, para que mis personajes tengan un mínimo de credibilidad y coherencia. Muchas gracias maestra.

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  10. De nada, Alfredo, espero que te sirva para tu hacer diario y para esa novela que ya mismo empiezas ;-)

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  11. Te lo has currado, Maria José! Buen trabajo.
    A mí no me gusta mucho describir el aspecto físico de los personajes, prefiero que el lector se los imagine según sus actitudes y carácter. Sería curioso comprobar cómo los ve cada uno, probablemente se daría la correlación que apuntas.

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    1. Ese es buen método, yo también lo utilizo, pero cuando estás comenzando como que te dá más seguridad. Gracias Lola

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  12. Ya me lo anoté, Gracias Maria jose
    Besos.

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    1. Ya sabes, tu tienes vía directa con la del diván jajaja

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  13. He intentado encuadrar a mis personajes, y a mi mismo, en uno de los biotipos y/o genotipos que indicas, María José. Y me ha resultado imposible. En cambio sí reconozco en ellos, y en mi, características muchas veces contradictorias.
    El aspecto físico es más reconocible. Pero Alfred Hitchcock fue un pícnico poco amable y Teresa de Calcuta una delgadita entregada al prójimo. Aunque quién sabe cómo eran en la intimidad.
    Cierto que en cada persona predominan ciertos rasgos del temperamento. Pero los habitantes de los buenos libros nunca son de una pieza, sino más complejos.
    Con todo esto no quiero quitar valor al artículo. Da buenas pistas para construir personajes creíbles, que no chirríen ante el lector.

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    1. A tí, maestro de la escritura, poco puede ayudarte esto, y es cierto como decía que hay excepciones que confirman la regla , por ejemplo los ejemplos que nombras, pero cuando eres un novel en todos los sentidos te ayuda tener claras las características de tus personajes, tanto física como psicológicas. de todas maneras, yo te tengo a ti encuadrado a la perfección, pero ese puede ser otro tema para el diván jajaja

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  14. Gracias por compartir estos útiles consejos. Saludos n.n

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    1. Gracias Vanessa, me alegro de que te sean útiles, esa era la intención.

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  15. Creo que la construcción de un buen personaje literario define el 50% del éxito de una historia. Gracias María José.

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