miércoles, 26 de febrero de 2014

martes, 25 de febrero de 2014

UN LUGAR, UN LIBRO: PARÍS Y LOS MISERABLES





Estos días mientras buscaba un poco de información sobre Los Miserables, de Víctor Hugo, me he dado cuenta de cómo las adaptaciones cinematográficas o incluso los musicales de las obras importantes pueden llegar a engullir a la obra original de una forma casi absoluta. Es cierto que la última adaptación al cine de esta novela es bastante reciente (2012), pero aun así me sorprende que acapare casi toda la información sobre uno de los referentes literarios más destacables del siglo xix.
Hace mucho que la leí, y tenía algunos datos oxidados. Sin embargo, en el recuerdo sí permanece un poso amargo, aquel que refleja una sociedad que luchó por la justicia social y por sacar la cabeza de unas aguas cenagosas para poder tomar aire y respirar.

Son tantos los datos históricos y sociales que podemos extraer de esta obra que no me queda más remedio que ser concisa.

Los Miserables (1862) nos muestra con detalle una sociedad en pleno cambio. Con el comienzo de la revolución industrial también se inician los movimientos de población, del campo a la ciudad, en busca de trabajo.  Es una época de miserias donde los más desfavorecidos tienen lo justo para sobrevivir, y cuando no lo tienen, como es el caso del protagonista, Jean Valjean, se ven forzados a robar para dar de comer a sus familias. A Valjean el asunto no le sale muy bien, y es llevado a presidio donde lo condenan primero a cinco años, por robar una hogaza de pan, y posteriormente a otros catorce años de trabajos forzados por sucesivos intentos de evasión.  

Víctor Hugo la escribiría desde el exilio debido a su defensa del republicanismo durante el mandato de Napoleón III. Valjean tendrá como coprotagonistas a los parias, a los desamparados, al ser humano sometido a la necesidad extrema, como él mismo diría, y que es conducido hasta el límite de sus recursos.

A través de los personajes de Valjean, Fantine, Cosette, y muchos otros, Víctor Hugo plasma los sueños e ideales revolucionarios de un pueblo que clama por un mundo mejor.
El autor creía que ese mundo era posible y denuncia en su obra las condiciones de vida de una población oprimida, el abuso infantil, la prostitución, un sistema penal poco eficaz...

La novela abarca un periodo de tiempo que va desde 1815 hasta 1833, pero también nos trae a la memoria los exultantes días de la Revolución de 1789 o los nefastos del Terror de 1793, que supuso una brutal represión contra los revolucionarios.

En el contexto histórico de la obra, destacan unos acontecimientos que serán el epicentro de los cambios políticos más importantes de ese siglo.
Leer Los Miserables supone una profunda reflexión sobre el bien y el mal, sobre el afán de superación de los individuos cuando han tocado fondo, sobre la lucha feroz del ser humano contra la injusticia cuando no le queda nada que perder.
Víctor Hugo nos muestra un hondo retrato de París: sociedad, política, justicia, ética, religión, arquitectura, incluso hace una descripción detallada sobre las cloacas de la ciudad.

A su muerte, el autor dejó como legado 50.000 francos para los pobres, lo que demuestra que su compromiso con la sociedad iba más allá de la mera denuncia de esta a través de sus novelas.

En fin, una obra indispensable que poca gente joven se molesta ya en leer. Como he dicho al principio, ha sido una novela que ha conseguido una repercusión cinematográfica tan rotunda, tan premiada y tan aclamada que cada vez son menos los que se animan a leer la obra.
Una pena.

El tiempo nos sigue demostrando que la historia se repite. Echamos la vista atrás doscientos años y a nuestras miradas civilizadas les cuesta comprender tanta injusticia. Olvidamos que también hoy se libran muchas revoluciones y que también quedarán plasmadas por la pluma decidida de algún escritor. 
Los cuadros son las imágenes del pasado, que cobran vida ante los ojos de quien las contempla, y los libros son fiel testimonio de las sociedades a través de los siglos. Así, el ser humano es consciente de su desarrollo, tal vez más lento de lo que cree. En el futuro seremos capaces de enviar una nave tripulada a Marte, pero en el fondo, nuestra esencia como individuos apenas ha cambiado. Hoy en día todavía existen muchos Valjean, Fantine, Cosette, o incluso Javert, solo que visten de otra manera y se desenvuelven en otro contexto.

Os dejo con esta particular visión del autor sobre las distintas formas en que un ser humano puede encarar su futuro.

«El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad». 


Mayte F. Uceda

domingo, 23 de febrero de 2014

Radio Canal Sur - Entrevista a Maria José Moreno

Os invitamos a escuchar la grabación de la entrevista a la escritora Maria José Moreno, que tuvo lugar en directo en Canal Sur Radio el 31 de enero de 2014.


jueves, 20 de febrero de 2014

Un café con Leo (3)


La entrevista de hoy me permite visitar Valencia, aunque nuestra invitada no viva en la ciudad. Según me ha explicado, reside en las afueras y casi no se le ve el pelo en la urbe. Como tengo tendencia a perderme por los caminos de Dios, le pedí que nos encontráramos en algún lugar céntrico, a poder ser, que saliese en mi TomTom.

Estoy sentado en la terraza del Mesón Adrián, en la calle del Monastir de Poblet, cerca de un Hipercor de El Corte Inglés, esperando a que llegue ella para poder tomar un café mientras charlamos.


Si os parece, mientras la espero, os explico quién es Ana Lillo.


Ana Lillo (1968), o Anika, como se la conoce en el mundillo de las letras, es uno de esos personajes imprescindibles que, de no existir, deberíamos inventarlo. Hace prácticamente veinte años, cuando internet aún iba en pañales en este país, Anika se estrenaba en la red con un espacio dedicado a hablar de libros (Anika Entre Libros). En todo este tiempo, nuestra invitada ha reseñado miles de libros, y editado más de nueve mil títulos, ha entrevistado a una cantidad indecente de autores y ha conseguido que su web reciba más de catorce mil visitas diarias. Un dato que os dejará patidifusos: edita más de sesenta libros quincenales, unos veinte de los cuales son reseñas suyas, y sigue viva.

Trabajo, ilusión y amor por los libros son los cimientos que han forjado la reputación que ha conseguido esta excelente reseñadora.

 

Ya la veo venir, está en la esquina y sonríe al verme. ¡Qué maja!

 

Le doy dos besitos y nos sentamos frente a frente. Sigue sonriendo. Creo que pasaremos un rato divertido y agradable: esta chica tiene alegría en su mirada.

 

LEO: Ana, qué puntual. Muchísimas gracias por acceder a tomar un café conmigo. Me hace mucha ilusión este encuentro. ¿Ana o Anika?

 

ANA o ANIKA: Anika. Ana es sólo para la familia y amigos íntimos. Al menos yo lo prefiero así. Siempre quise tener cierta intimidad, algo que se pierde con facilidad en internet especialmente en las redes sociales y el nombre me ayuda a separar ambos mundos, el de casa y el de internet. Además, me encanta Anika; me siento Anika y relaciono el nombre directamente con la web anikaentrelibros, con la literatura, con Facebook, con Twitter, con las editoriales, con los escritores… Y lleva tres de mis letras favoritas: A, N y K.


Anika con Félix J. Palma

LEO: Oye, me ha dicho un pajarito que has hecho más de quinientas entrevistas. ¿Qué se siente al estar al otro lado?

 

ANIKA: Prefiero entrevistar a ser entrevistada, aunque me resulta cómodo cuando lo hago por escrito. Te diré algo: soy vergonzosa y algo desvergonzada a la vez. Soy capaz de hacer algo que no se atreve a hacer otra persona, y en cambio me vuelvo tímida cuando menos te lo esperas. Y nerviosa, soy muy nerviosa… En algunas entrevistas por teléfono desde casa, para la radio, he llegado a quitarme ropa con una sola mano, hasta quedarme helada porque me entraban unos calores horrorosos de los nervios, jajajaaaaa. ¡Luego me tocaba abrigarme con la mano libre porque en la otra tenía el teléfono! Un número, vaya.

 

LEO: Conseguir el prestigio que tienes no ha sido nada fácil. Durante muchos años has tenido que poner dinero de tu bolsillo para llevar a cabo tu proyecto. ¿Tan gratificante es tu trabajo?

 

ANIKA: Gratificante o no, era y es mi vida, o al menos parte importantísima de ella. Yo no puedo imaginarme sin libros igual que no puedo imaginarme sin papel y boli, sin mis hijos, sin mi familia, sin mis amigos y sin mis risas. Cuando empecé no necesitaba pagar nada porque eran cuentas gratuitas. Al tener más tráfico en la web decidí dar mejor servicio y ahí fue cuando empecé a pagar servidores. Creo que cada uno debe ser generoso con lo que puede. A mí me ha costado disgustos y he pasado muy malas temporadas económicas pero recibí correos de gente que agradecía de una forma muy emotiva lo que hacía, hasta hacerme llorar incluso, y cuando estaba a punto de cerrar la web me acordaba de ellos y no podía tirar la toalla. Seguía adelante y sigo adelante.

 

LEO: Tantos libros, tantos autores… Supongo que es imposible guardar un lugar en la memoria para cada uno, pero de ti me lo creo todo.

 

ANIKA: Dicen que hay una nueva enfermedad que ha llegado con la era de internet: como estás acostumbrado a consultar en la red todo aquello de lo que dudas o no recuerdas, dejas de memorizar y mantener la información en tu cerebro. Creo que a veces me pasa eso, jajajaaa. Pero es verdad que guardo recuerdos de casi toda la gente que conozco, aunque a veces más que palabras o conversaciones completas sean momentos, sensaciones, o algunos datos sueltos. En cuanto a los libros te sorprendería saber lo fácil que olvido algunos que suelen ser, precisamente, de los más vendidos. De todas formas con los libros me pasa igual que con las personas: me quedo con las sensaciones que me provocó.

 

Anika con Antonia J. Corrales

LEO: Es una temeridad preguntar esto a alguien que ha leído tanto y que ha tenido contacto con los mejores autores de este país, pero ¿con qué libro te quedarías? ¿Hay alguno que merezca una mención especial? Y un autor, de los que has conocido, ¿quién te ha causado mejor impresión?



Anika con Emilio Bueso

ANIKA: Para mí la primera es la pregunta con «respuesta imposible». Cuando has leído tanto no puedes elegir un libro, ni siquiera tres o cinco, porque sabes que te dejas en el tintero un montón de títulos que se merecen estar en la lista. Normalmente, si me siento forzada a responder, doy un título antiguo. Lo mismo me pasa con los escritores. ¿Cómo vas a decir cuál es tu escritor favorito si sigues a tantos y muchos de ellos podían estar entre los favoritos? 


Al final recurro a Poe o alguno de esos góticos o clásicos que prácticamente nos gustan a todos.


En cuanto a algún autor que me haya causado buena impresión… Creo que no conozco a tantos en persona y aunque son muchos los que me han dejado muy buena impresión, te diré tres nombres: Juan Eslava GalánFernando Marías y José Carlos Somoza.


Ana Lillo con José Carlos Somoza
LEO: La objetividad del reseñador es primordial, aunque transita por una delgada línea que a veces es inevitable cruzar sin molestar a nadie. ¿Podrías explicarnos los pilares de una buena crítica? Cuando digo «buena» no me refiero a un masaje al autor, me refiero a una crítica bien hecha.

 

ANIKA: Lo principal es que esté argumentada. No somos críticos literarios, somos lectores, así que tenemos derecho a decir si algo no nos ha convencido o si, por el contrario, nos ha apasionado. La pasión está normalmente dentro de los gustos personales, pero cuando aquello que flojea tiene que ver con otra cosa, hay que argumentarlo, de lo contrario tu opinión tiene la validez justa. Y hay que ser honesto con uno mismo. No vale eso de que si el autor es amigo tuyo todo es perfecto. Tú puedes ver un libro perfecto y que el autor sea amigo tuyo, pero nunca debes ver el libro perfecto porque el autor sea amigo tuyo (en primer lugar porque eres deshonesto con los lectores y contigo mismo, y en segundo lugar porque no eres muy amigo suyo si le dices que hace bien algo que hace mal o regular y que podría mejorar). Pero ojo, un autor no tiene por qué cambiar su método si lo que no nos gusta es puramente subjetivo. Por eso es tan importante tocar ambos palos: objetividad y subjetividad.

 

LEO: En ese sentido, ¿has tenido alguna queja de algún autor o de algún editor?

 

ANIKA: Hace tiempo una editorial dejó de colaborar un tiempo con nosotros porque todas las reseñas que salían de su sello romántico eran negativas. No impuso nada, simplemente decidió dejar de colaborar, aunque ya está de nuevo con nosotros. (Somos irresistibles, jajajaaa. Es broma). En otro caso una chica de prensa con puesto recién estrenado en una editorial, sí dejó caer algo respecto a que enviaban libros a lugares de gustos afines, y la verdad es que las novelas de esa editorial no suelen ser las que mejores reseñas se llevan. Pero yo lo tengo muy claro: antes rompo la colaboración y lo denuncio públicamente que bajarme los pantalones ante intereses monetarios de una gran empresa cuando la gente se está dejando una pasta en comprar libros.

  

LEO: ¿Puedo hacerte una pregunta un poco comprometida? ¿Te han ofrecido dinero para comprar una buena reseña?

 

ANIKA: No, jamás. Y de hecho en la nueva versión de la web puede comprarse espacio publicitario pero se indica claramente que no se venden reseñas favorables. O sea que, aunque quisieran, mi negativa va por delante. Podrían, por ejemplo, comprar presencia, como se hace en una revista en papel, en la radio o en la televisión, pero no podrían exigir que hiciéramos una reseña favorable. Otra cosa es que leamos el libro, nos guste, y la reseña sea positiva, pero si sale negativa me niego a cambiarla. La parte de negocio y la de redacción son absolutamente independientes.

 

LEO: Con la llegada de la lectura digital, los hábitos de los lectores han cambiado. ¿Sigues leyendo en papel o has sucumbido a los encantos del ebook?

 

ANIKA: La verdad es que no tengo ni móvil con whatsapp, ni ipod, ni ipad, ni tablet… así que no, no utilizo lector, sigo disfrutando de mis libros físicos. Sólo me cuestiono si no sería una buena opción cuando me destrozo los ojos ante un libro que tiene una letra pequeñísima y/o apretada, pero yo soy una gran amante de los libros como del vinilo y de la música de los ochenta, y esas cosas no creo que cambien nunca.

 

LEO: No me preguntes por qué, pero imaginaba tu respuesta. La lectura en formato digital ha aportado muchos cambios en el mundo editorial y la irrupción de la autoedición y la autopublicación ha permitido que muchos autores decidiesen dar a conocer su obra. ¿Es una buena noticia que tanta gente escriba? ¿Es una mala noticia que tanta gente publique?

 

ANIKA: Es buena y es mala. Antes ya se publicaban rollos patateros, ahora más. Antes ya se publicaban joyitas, ahora más. Antes ya se publicaban libros con erratas, ahora más. Antes ya se publicaban libros mal escritos, ahora más. Lo positivo es que ahora hay más oportunidades. Lo negativo, aparte de que no hay un filtro que te advierta con un sello editorial qué tipo de libro es, de su calidad literaria, etc, porque no hay editor que arregle esos detallitos en la autopublicación, es que no ha crecido el número de lectores. Y encima están los escritores que sólo se leen a ellos mismos, o sea que ponen más libros en el mercado pero ellos no colaboran en el sector como lectores.

 

LEO: Entonces, cuando llega a tus manos un libro autopublicado, ¿cómo lo valoras? ¿Merece la misma consideración que una obra publicada por una editorial?

 

ANIKA: Valoro igual cualquier libro, basándome en dos cosas: mis gustos personales y el punto objetivo que necesito para hacer llegar al posible lector qué encontrará en ese libro que he leído. Otra cosa es que lea o no libros autopublicados. Mis primeras experiencias fueron nefastas, y dejé de confiar en ellos. También dejé de confiar en los comentarios apasionados de gente que desconocía (lectores de esos mismos libros que opinaban en los blogs de los escritores), por eso es tan importante conocer al reseñador casi tanto como al autor. Ahora sólo confío si les respaldan críticas de reseñadores afines.

Te contaré algo al respecto sobre la valoración de los libros autopublicados: justo en la actualización que sale mientras contesto a esta entrevista aparecerá la reseña de un libro autopublicado valorada con un diez, por lo que será de las primeras que aparezcan en la portada.

Lo único que no sé valorar es la poesía, parezco inútil en ese sentido, por eso procuro no reseñar muchos libros de ese género. Es más, prefiero la poesía infantil. Será lo que me queda de niña en mi interior, que es mucho, por cierto.

 

LEO: Del mismo modo, hay lectores, que por el hecho de leer una docena de libros al año, creen tener el criterio y la objetividad necesaria para reseñar un libro. ¿Detectas a los reseñadores que no tienen ni idea?

 

ANIKA: No te olvides de los escritores que no leen a otros escritores, que sólo se leen a ellos mismos y tienen carencias evidentes en sus novelas que son incapaces de admitir.

Y sí, es bastante fácil descubrir por alguna que otra reseña que un lector ha opinado sin tener detrás una buena cantidad de lecturas. Pero eso no es malo, todos hemos empezado alguna vez. Lo malo es cuando tú sí tienes esas lecturas, lees una tontería tras otra y luego compruebas que hay gente que no se ha leído el libro respaldándole con sus comentarios.

Pero ojo, también hay reseñadores con mucha lectura detrás pero algo tramposos. Por ejemplo, hay quien hacía comparaciones de un par de obras pero una de ellas no la había leído, sólo había cotilleado otras reseñas de ese otro libro. Y no eran comparativas del tipo «dicen que…», que esas son válidas, sino que daba a entender que conocía ambos libros. Yo prefiero no hacer trampas.

 

LEO: La percepción que pueden tener varios lectores de una misma historia puede ser totalmente opuesta. ¿Crees que un reseñador puede ver condicionada su opinión cuando el género no le atrae? Por ejemplo, a mí no me gustan las novelas de zombis y estoy seguro de que no disfrutaría con su lectura. Entonces, ¿bajo qué criterios lo reseño?

 

ANIKA: Hay gente que no sabe hacerlo, pero para mí es muy sencillo. Cuando te encuentras con un libro de zombis y no es tu tema, si tu interés es contar lo que te ha parecido el libro, lo haces con toda honestidad, pero si eres consciente de que te has leído un libro que quizás no deberías haber leído porque ni siquiera entiendes del género y tienes que escribir forzosamente una reseña, lo normal sería que les contaras a sus posibles lectores qué van a encontrar ahí, qué les puede gustar porque prácticamente todos los libros tienen cosas buenas, y sobre todo entender que es a ellos a quienes te estás dirigiendo. A mí me gustan las novelas de zombis, así que yo te agradecería que me contaras la verdad. ¿Es densa? ¿Le sobra adjetivación? Vale, negativo, ¡pero gracias por avisar! ¿Los zombis corren en vez de ir a tropezones y eso a ti no te ha gustado? ¿Se parece demasiado a una historia de Stephen King? A lo mejor a mí eso sí me gusta. Junto a los datos que des, tu subjetividad me dará una idea, pero tu objetividad me ayudará a saber si me gustará leer el libro o no.

 

Anika es una persona electrizante, gesticula mucho cuando habla, sonríe sin parar y es muy expresiva. Creo que se siente cómoda. Le lanzaré la última batería de preguntas.

 

LEO: Tienes marido, hijos, una casa, lees, reseñas, llevas al día la web, haces entrevistas, tienes presencia activa en las redes sociales… Oye, ahora en serio, ¿de qué planeta eres?


Anika en el programa Extras de TVE2

ANIKA: De Librilandia, naturalmente, jajajaaaaa

 

A Ana le acaba de coger un ataque de risa. Se recompone y seguimos charlando.

 

LEO: Me consta que has hecho alguna colaboración en algunas antologías de relatos. ¿Te has planteado pasarte al otro lado? Se escribe mucho mejor cuando tienes un buen bagaje como lector y en ese sentido, muchacha, tú tienes un máster. ¿Te has planteado escribir algo en solitario?

 

ANIKA: Cuando era pequeña decía que era escritora, y era verdad: escribía novelas de un folio. A los veinte años escribía una novela por semana, jajajaaa. ¡Ah, pero estas de cien páginas mínimo! Ahora no encuentro tiempo para escribir. Cuando tengo un rato libre lo dedico a otra cosa porque escribir requiere concentración y yo vivo en una montaña rusa. Ahora me toca subir, ahora me toca bajar, ahora hacer la comida, ahora una lavadora, ahora la web, ahora Facebook, ahora recoger a las niñas del cole, ahora recoger un paquete, ahora meriendas, ahora la web… y así voy todo el día.

Para mí, lo más fácil ahora mismo es un encargo: dime que escriba lo que sea y soy capaz de hacerlo en tiempo récord bajo presión porque ya tengo las premisas sobre las que trabajar y alguien esperando ese trabajo. Creo que todas las novelas que puedo escribir ya las escribí en su día, sólo tengo que encontrar el tiempo de recuperarlas mentalmente y reescribirlas, porque la gran mayoría las he ido perdiendo a lo largo de los años, bien porque las escribí antes de que existieran los ordenadores y perdí (o me robaron, que me ha pasado) los manuscritos, bien porque la informática me ha dado algún que otro disgusto eliminando mis obras.

 

LEO: Me gusta mucho la naturalidad de tus respuestas. Ha sido magnífico compartir esta charla contigo. Espero tener la oportunidad de volver a vernos. Pssss, entre tú y yo… Un día tenemos que hacer una partida de Scrabble, la última me la ganaste y soy de mal perder.

 

ANIKA: Jajaja. A mí me da igual perder, me lo paso en grande jugando, y los juegos de palabras son mis favoritos. Mis peques y yo jugamos a palabras encadenadas cuando las estoy duchando, y no veas qué vocabulario tienen ya. Da gusto.

 

LEO: Bonita, ha sido un placer.

 

ANIKA: Lo mismo digo (menos lo de bonita, claro). Gracias por el café y las risas. Así no me importa responder entrevistas.

 


Pago los cafés y nos despedimos. La observo mientras se aleja. No puede evitar echar la vista atrás. 

martes, 18 de febrero de 2014

Mis Damas Negras



Como veo que desde la existencia de Google todo el mundo lo sabe todo, no tiene sentido competir con un motor de búsqueda. Empiezo hoy un camino que siempre me ha gustado: el de Las Damas del Crimen, que yo llamé en su día, cuando empecé con el estudio del género hace ya mil años, Mis damas Negras.

Hoy os presento a una autora que siempre me ha gustado: Anne Perry. Os quiero contar cómo la conocí, pero como es largo, lo haré por entregas, que si me extiendo mucho la gente se cansa y no lo lee. Porque esa es otra. ¡Hay que ver lo que nos cunde esto de escribir! Que si el blog de uno, que si la reseña de otro, que mira lo que he escrito aquí, que no te pierdas lo que dicen de… ¡Por todos los dioses, si no da tiempo de otra cosa! No me extraña que algunos dejen el Facebook, pero para qué voy a engañarme, a mí me gusta. Tengo dependencia. Os cuento, no me enrollo más.
 
Era verano y la playa invitaba a huir de sus niños, sus perros y el vozarrón del vendedor de coco que transmitía eterno viento de Pals. Subía por la cuesta que lleva al aparcamiento, cuando una librería-tienda de esas que venden artilugios para playa, gorros, sombrillas, sillas, zapatos y esas cosas que no necesitas, me cerró el paso. Sucumbí cual «guiri» enrojecida, pero mi sorpresa fue ver «libros-libros», no guías y novelones.

El instinto me llevó a elegir una novela de Anne Perry. Hablo de Julio del 2001 y me refiero a Silencio en Hanover Close, Plaza & Janes, 1999. Siempre he preferido la novela de asesinatos escrita por mujeres. De verdad que no es machismo femenino; es la forma del relato y el misterio mezclado con tramas sutiles; esa diferencia que no es tangible, pero que se refleja en los relatos policíacos escritos por nosotras. He disfrutado con Anne Perry leyendo palabras de uso poco frecuente que ya concretaré en su momento. Perry me entusiasmó y leí toda su obra. Es justo que empiece por ella.

Nació en Londres (1938). Su verdadero nombre es Juliet Hulme, pero un suceso que marcó su vida también la obligó a cambiar de nombre. Estos son los hechos. Cuando contaba 15 años, junto con una amiga, mataron a ladrillazos a la madre de ésta, en un bosque de Nueva Zelanda, porque la víctima quería separar a Juliet (Anne Perry) de su hija. A la mujer le parecía que la amistad de las niñas no era sana y optó por la prohibición. Le costó caro, por cierto, porque la esperaron en un recodo del camino y acabaron con ella. Por la juventud de ambas, la pena de muerte se convirtió en más de cinco años de cárcel. Estos hechos están recogidos en la película Criaturas celestiales.

Intentó rehacer su vida en Inglaterra, pero fue en Estados Unidos donde alcanzaría el éxito. Por aquel entonces nadie podía imaginar que, tras sus historias victorianas, planeaba el recuerdo de un crimen real. Actualmente vive sola en Portmahomack, Escocia.

Cuando escribe su primera novela tiene 41 años. Han pasado 26 desde el triste suceso. Dudo mucho que algún sistema de reinserción pudiera funcionar sin su genialidad innata y su capacidad para incorporar conocimientos, que le permitieron desenvolverse con tanta naturalidad en un tiempo de la historia que no había vivido. Creo que para ello hay que poseer unos amplios conocimientos históricos y Anne lo demuestra con creces a lo largo de su obra.

La propia autora, desde su Web oficial, ofrece una pequeña autobiografía, en la que pasa de sus diez años a la juventud, en dos líneas pero dejando ver que estuvo enferma algunos años. Ya desde muy joven deseó ser escritora alentada por su padre que también estimuló su afición a la lectura. «... Yo no sé cuántos libros habría escrito cuando publiqué mi primera novela, yo sé que estaba encantada en verlo publicado.»

Su preciosismo en la descripción, según afirma, le viene dado por un hecho sucedido con su padre, que era físico nuclear y matemático, amante de la precisión y la exactitud. Nos cuenta Anne Perry que ella tenía un problema grave para resolver y acudió a su padre para pedirle ayuda. «Balbuceando y tartamudeando, intenté explicarle lo que pasaba, yo le dije: tú me entiendes ¿no? y él respondió: no. Te entiendes tú. Primero tienes que saber qué quieres decir y luego no tendrás problemas para decirlo.»

Antes de llegar a ver publicado su primer libro se dedicó a trabajos de azafata y vendedora, en Newcastle y en una inmobiliaria de Los Ángeles, hasta que por fin, en 1979, se editó su primera novela: Los crímenes de Carter Street, Plaza & Janes, 1996.

Pero eso será otro día. En la próxima entrega analizaré su extensa obra que consta de tres sagas y alguna novela suelta.

lunes, 17 de febrero de 2014

Radio Ondas de la Bahía - Entrevista a Mercedes Gallego

Os invitamos a escuchar la grabación de la entrevista a la escritora Mercedes Gallego, que tuvo lugar en directo en el programa "Ondas de la Bahía" dirigido por Freddy Piedrahita desde San Francisco el día 3 de febrero de 2014.





domingo, 16 de febrero de 2014

La bibliotecaria: Una mujer increíble


Rebuscando en la biblioteca de Amazon he descubierto una novedad referente a los miembros de este grupo. El escritor Manuel Navarro Seva acaba de publicar su novela "Una mujer increíble". 
Lo primero que sorprende es su portada, delicada, bella y muy sugerente pues nos transporta a la ciudad de la luz, Paris, al mismo tiempo que entre las nubes se adivina, cual pareidolia, el rostro de una mujer.
En una sinopsis muy corta, a mi parecer, el autor nos cuenta algo de la trama de la novela: Manuel, un escritor viudo, se encuentra con Isabel en un parque madrileño. Entre ambos se establece una relación apasionada. Todo va bien hasta que los celos de Manuel y el comportamiento falsario de Isabel los lleva a vivir situaciones sorprendentes y a conocer los secretos más ocultos de la personalidad de cada uno.
Leída la novela os puedo decir que es una historia que engancha desde sus primeras páginas. 
La relación entre Manuel e Isabel se inicia sobre la base de un fuerte deseo sexual. Con el devenir de los días, sin embargo, se conforma en posesión y dependencia. A ello contribuye el lastre que presta el pasado de cada  protagonista llegando en determinados momentos a  convertirse en dolorosa. 
Los personajes están muy bien trazados, la trama avanza a buen tempo, y el escritor nos intercala hechos históricos de nuestro país, con los que poder situar espacial y temporalmente a los protagonistas y a la trama. De impecable estilo literario y con gran riqueza lingüística. Una mujer increíble, una novela que te hará pasar un buen rato, a precio increíble. 
La podéis encontrar en Amazón

jueves, 13 de febrero de 2014

Libros de aprendizaje: de Sandokán a Guillermo Brown

Por circunstancias de la vida, en las últimas semanas he tenido que visitar con frecuencia la que fuera casa de mis padres ahora deshabitada.
Allí permanecían muchas de las novelas que me indujeron al amor por la literatura. En estos días los he sacado de la estanterías, contemplado y apilado como último homenaje antes de que alguien los destruya. Nadie quiere libros viejos. Y yo no tengo sitio para conservarlos. Son las primeras obras que leí sin orden ni concierto. Pero sí con avidez. En una España de posguerra donde los libros, la radio, el cine de barrio en sesión continua y los juegos de mesa o de calle permitían evadirte de la cruda realidad.
Para no convertir este artículo en un catálogo iniciático, me centraré en cuatro de los autores.
Por orden cronológico de nacimiento: Julio Verne, Emilio Salgari, Edgar Rice Burroughs y Richmal Crompton. Un francés, un italiano, un estadounidense y una británica. Tres inventores de epopeyas más una representante del humor inglés, si bien ha destacado en género tan distante como el terror.

El capitán Nemo contempla a un
amenazador calamar gigante



Julio Verne



















En un ranking de preferencias, mi número 1 sería la creadora de Guillermo Brown. A continuación el autor de Veinte mil leguas de viaje submarino, y       después los creadores de Sandokán y Tarzán.                                                                               
Todos ellos prolíficos. Crompton y Burroughs vivieron muy bien de su vasta producción. El americano acabó creando editorial propia y fue precursor del marketing viral. Hizo triunfar a Tarzán en libros, cómics y películas, desoyendo a quienes le prevenían de que quien mucho abarca poco aprieta.

Edición para coleccionistas. Un
Tarzán lejano a Johnny Weissmüller
                                                       













Edgar Rice Burroughs







De Crompton he sabido cosas hace bien poco. Por aquel entonces pensaba que era hombre. Igual me daba su sexo. No tenía el menor interés por conocer su ideología o visión de la vida. Faltaban décadas para la llegada de Google. Documentarse era ciertamente engorroso. Me limitaba pues a disfrutar y reír con las primeras travesuras de Guillermo y todas las que siguieron.

Primer título de Guillermo Brown
                                                                   



Richmal Crompton

















Tampoco había reparado hasta ahora en que Salgari era lo menos parecido a sus héroes Sandokán y Corsario Negro. Un tipo con canotier, bigotes engominados y condecoración en la pechera. A pesar de su aspecto aburguesado acabó suicidándose.

Con esta novela nació el tigre Sandokán


Emilio Salgari



















El más aventurero de los cuatro fue Verne. Los estudiosos destacan sus asombrosas predicciones, fruto del estudio y de la intuición.
Con el dinero de pagas o regalos, ampliaba mi biblioteca personal. También los Reyes Magos contribuían. Incluso cuando se convirtieron en padres.
Más tarde, o al tiempo que los citados, asaltó mi vida interior otro revoltijo de escritores. Entre ellos Dumas, Christie,  o Allan Poe. No desdeño a Bécquer, quién me produjo más de un escalofrío cuando leía en la cama las Rimas y Leyendas más góticas.
No voy a abrumaros con retazos biográficos, que podéis encontrar fácilmente si os interesa bucear en estos autores. Quería transmitiros el recuerdo revivido de tantas aventuras, muchas de las cuales me persiguieron luego en cine y televisión.
En esta era virtual se ha apagado el interés hacia Guillermo Brown. Me pregunto si mis nietos, cuando empiecen a leer, lo pasarán tan bien como yo con ese chico, perteneciente a una clase media-alta marcada por la hipocresía, que soñaba con ser proscrito y de hecho organizó su pandilla antisistema para regocijo de sus fans. Entre ellos Fernando Savater y John Lennon.
Hoy parece perdida la batalla de esos héroes frente a los videojuegos y el manga.

Os animo a contar qué autores despertaron en vosotros la pasión por leer y enseguida por escribir. ¿Conserváis algunos de aquellos libros?