martes, 10 de junio de 2014

LA GUERRA Y LA PAZ DE LEÓN TOLSTÓI




UN LUGAR, UN LIBRO










Hace un par de meses, mientras pensaba en un libro que pudiera representar a esta sección, me puse a buscar en mi librería algo que pudiera servirme de inspiración. Encontré una envejecida serie de libros de la aclamada obra de Tolstói Guerra y Paz que, para ser franca, ni siquiera sabía que tenía, y que, por supuesto, no había leído. ¿Alguien por aquí lo ha hecho?

Luego dicen que nuestro Quijote es largo...

Les lancé a los cuatro volúmenes una mirada desganada. Pero los muy zalameros, aprovechando que los míos eran los únicos ojos que se habían detenido sobre ellos en los últimos años, extendieron hacia mí sus manitas de papel rancio y amarillento, y no pude resistirme a tomarlos. 

Sacudí el polvo y desalojé a las arañas, que ya se habían construido un par de dúplex entre las páginas -eran familia numerosa-, y los deposité en la mesita de noche, al lado de la cama. Esto último no sé si fue buena idea porque cada vez que me iba a dormir se me quitaba el sueño solo de verlos allí apilados, saludándome con sus anchas sonrisas acartonadas, felices por tener la oportunidad -seguro que por vez primera- de cobrar vida a través de mi pensamiento.

En fin, que un par de meses, y cerca de 2.000 páginas después, tengo que decir que su lectura ha resultado toda una experiencia. Sobre todo porque las hojas crujían por la falta de uso y porque cada vez que terminaba un volumen, el resto levantaba la mano para reclamar su turno: ¡Ahora yo! ¡Ahora yo!  Se nota que a estos libros nadie les ha explicado que en esta época hay que guardar cola para casi todo. Parece una tontería, pero mi edición no está numerada y tenía que mirar el interior para comprobar los capítulos.

Eso sí, ahora necesito leer algo ligero e intrascendente que no me haga reflexionar sobre los mecanismos que mueven al ser humano a exterminarse a sí mismo.

Lo cierto es que uno se aprende al dedillo una parte de la historia de Rusia, en concreto el periodo que abarca desde 1805 hasta 1820. Es más, hay quien opina que la obra de Tolstói es equivalente a un manual de historia.

La trama se centra en varias familias de la aristocracia rusa y en su interacción dentro del contexto de las guerras napoleónicas. En la novela serán retratadas con minuciosidad las batallas de Austerlitz y Borodino. No es de extrañar que el autor necesitara cinco años para su redacción definitiva tras copiarla siete veces sucesivas, con las correcciones y supresiones consiguientes. Había acumulado montones de datos y croquis; cualquier nimiedad está perfectamente documentada. Se sabe que para dar mayor credibilidad a la batalla de Borodino, Tolstói, mapa en mano, inspeccionó durante varios días el campo de batalla y viajó para poder ver a uno de los supervivientes a fin de lograr algún dato relevante. Todo esto sin contar con la extensa documentación en bibliotecas y archivos a lo largo de los años.


Sin embargo, no todo es guerra en esta obra; el libro alterna los acontecimientos bélicos con la descripción detallada de la sociedad aristocrática moscovita y peterburguesa; convencionalismos, pensamientos sobre los acontecimientos políticos, sobre los matrimonios arreglados, las cenas, los bailes, las jornadas de caza…

Si hay algo fundamental en esta novela es su marcado carácter antibelicista. Es una obra existencialista. Las preguntas sobre el sentido de la vida se reflejan a través de los diálogos de sus personajes, y hay quien asegura que Guerra y Paz es un electroshock para el alma. Sus páginas son un compendio de consejos, meditaciones y reflexiones sobre la vida que han logrado que sea considerado el libro de autoayuda más extenso jamás escrito.

Es muy difícil explicar qué tiene de genial esta obra en unas pocas líneas. Necesitaría varias entradas para profundizar en ella; una para explicar el contexto histórico, otra para analizar el contexto social, y la última para hablar sobre el hombre  que fue León Tolstòi. De todas sus facetas, la que más me gusta es la que lo define como pensador social.  

En la segunda parte del epílogo de Guerra y Paz, el autor nos ofrece su opinión sobre las distintas formas de analizar la Historia. Más bien desarrolla una crítica dirigida tanto a los historiadores como a la Humanidad. 

Os dejo con algunas de las preguntas que trata de responder y que, en mi opinión, son los cimientos que sostienen la obra.

«¿Qué significa todo esto? ¿Qué obligaba a aquellos hombres a incendiar las casas y a dar muerte a sus semejantes? ¿Cuáles fueron las causas de aquellos acontecimientos? ¿Qué fuerza impelió a los hombres a obrar de aquella suerte?»

Si alguien sabe las respuestas, estoy segura de que al autor, allá donde se encuentre, desplegará las orejas para escucharlas.

martes, 3 de junio de 2014

LOS INDIES A LA RESERVA


Entre muchos escritores independientes —o indies, que queda más globalizador—, cunde el desaliento. Me refiero a quienes editan en Amazon por cuenta propia y no escriben naderías. Opino que Amazon es la gran plataforma para quienes quieren publicar sus obras sin riesgo económico. Las restantes páginas virtuales fallan en la comercialización, tienen unos sistemas informáticos a pedales, y no ejercen la transparencia sobre ventas e ingresos que caracteriza a la compañía estadounidense.


Lamentan los indies que las cifras ya no son lo que eran en los inicios, cuando un puñado de autores hispanos se adentró en las aguas amazónicas y disfrutó cuando las ventas de sus libros subían a ritmo vertiginoso. Obtuvieron el premio reservado a los pioneros aunque, todo hay que decirlo, sin parangón económico con las estrellas de la edición tradicional. Salvo excepciones muy concretas, que de todo hay en la  viña del señor Bezos.

Fichar para exterminar
El efecto llamada —unido a la sencillez de los programas para elaborar ebooks— atrajo a decenas de miles de autores noveles y veteranos, que guardaban en el disco duro de su ordenador esas obras, obritas u obrazas que antiguamente se empapelaban y pasaban al cajón de los recuerdos. La posibilidad de publicación inmediata, sin criterios restrictivos por parte de Amazon, ha provocado una pandemia donde conviven libros lamentables con mediocres, incomprensibles e incluso notables. Como consecuencia el catálogo se ha hinchado sin cesar, con la aportación de las editoriales de toda la vida. Las Planeta y compañía se han embarcado en la nave de la modernidad y dedicado a fichar indies. A veces para exterminarlos, según las malas lenguas.
           En el catálogo virtual la calidad media es tan baja como en las librerías convencionales. Si no fuera por el precio exiguo, más de unlector juraría en arameo cuando aparece en su pantalla un texto plagado de faltas de ortografía, descripciones reiterativas o argumentos sin ton ni son.

Libertad enjaulada
Todo fenómeno novedoso tiene un recorrido. A veces de ida y vuelta. Muchos han sido los autores que han cumplido el sueño de darse a conocer en Amazon, para luego firmar contrato en papel con editoriales de todo pelaje. Esta última experiencia registra resultados variables. Desde quienes han emprendido un camino venturoso dentro de la crisis que azota a la cultura, a quienes han visto de repente su libertad enjaulada por empresas que secuestran su obra durante cinco años y no mueven un dedo para difundirla.
El amateurismo empresarial es característico en este país donde abundan dependientes de comercio con título universitario, mientras cualquier tipo que no sepa coger una escoba puede montar un chiringuito virtual para atraer aspirantes a la gloria literaria. El colmo —algo que personalmente me asquea— es cuando los autores ilusionados tienen que pagar la impresión y cargar a sus expensas con las tareas de marketing. 
¿Quién no se maravilló  —en mi caso sucedió a finales de enero de 2012— con la posibilidad de las nuevas tecnologías que brindaba el gran almacén amazónico? En ese universo lo mismo te venden un libro que un gadget informático. Y doy fe de que lo hacen muy bien en cuanto a plazos de entrega de las mercancías. El súmmum es el famoso clic que introduce sin pausa una obra más o menos maestra en tu kindle.



Balcells & Wylie al ataque
Las novedades no cesan en el mundo literario. La última es la alianza entre la veterana agente Carmen Balcells y el intermediario Andrew Wylie. Sí, ese tipo según el cual el kindle produce cáncer. A pesar de tan morboso diagnóstico, dicen que el tándem tiene entre sus objetivos la difusión del libro electrónico. Vete a saber. Balcells lleva años retirada de la primera línea. Por ello la teórica fusión habría sido en realidad una absorción pura y dura por parte del conocido como Chacal. Los blogueros informados, que no hacen tanto la pelota como los críticos oficiales, hablan de un nuevo hipermercado de la edición, donde se formarán nuevas cuadras de autores que trabajarán a destajo en obras de encargo.
Con estas perspectivas quizás Amazon sea pronto una idea romántica.  O bien Balcells & Wylie comprarán Amazon. O viceversa…




martes, 27 de mayo de 2014

Sobre el uso de la raya (II)

Las recetas del profesor Navarro (V)

En esta quinta entrada al blog revisaremos el resto de las aplicaciones de la raya (—) como signo de puntuación.

Usos de la raya (II)

Decía en el anterior artículo, «Usos de la raya (I)», que los usos más frecuentes eran los que se indican a continuación:
— En la reproducción escrita de un diálogo (1).
— Para introducir los comentarios o aclaraciones del narrador a las intervenciones de los personajes (2).
— Para introducir cada uno de los elementos de una lista (3).
— Para encerrar aclaraciones o incisos (4).
— Para introducir una nueva aclaración o inciso en un texto ya encerrado entre paréntesis (5).
Mediante diez ejemplos resumía la utilización tanto en la reproducción escrita de los diálogos (1) como para introducir los comentarios o aclaraciones del narrador (2).
En esta nueva entrada revisaremos los usos indicados en los elementos (3), (4) y (5) de la lista anterior. 

3. Para introducir los elementos de una lista.

Debe dejarse un espacio en blanco entre la raya y el comienzo del texto que sigue, a diferencia de un diálogo en el que el texto comienza después de la raya sin dejar espacio, como ya vimos.
Sobre la puntuación, hay dos opciones:
a) Escribir con inicial mayúscula y acabar con punto cada enunciado, opción recomendada cuando la relación se compone de enunciados completos. Como ejemplo véase la lista anterior sobre los usos más frecuentes de la raya.
b) Escribir con inicial minúscula cada uno de los conceptos, cerrando los enunciados con punto y coma, excepto el último, que se cerrará con punto.
Ejemplo:
Las funciones del lenguaje, según Jakobson, son seis:
 expresiva;
 fática;
 conativa;
 referencial;
 poética;
 metalingüística.
Cuando los elementos que se relacionan son simples, como ocurre en el ejemplo anterior, es posible eliminar la puntuación:
Las funciones del lenguaje, según Jakobson, son seis:
 expresiva
 fática
 conativa
 referencial
 poética
 metalingüística
La raya puede sustituirse, en estos casos, por letras con paréntesis, números u otros signos.

4. Para encerrar aclaraciones o incisos.

Ejemplo: Para él la fidelidad —cualidad que valoraba por encima de cualquier otra— era algo sagrado.
Obsérvese que el inciso entre rayas se escribe sin dejar espacio al inicio y al final.
Para esto pueden utilizarse también las comas o los paréntesis. Los incisos entre rayas suponen un aislamiento mayor con respecto al texto en el que se insertan que los que se escriben entre comas, pero menor que los que se escriben entre paréntesis.

La raya de cierre en los incisos no se suprime aunque detrás de ella aparezca un punto o cualquier otro signo de puntuación. Ejemplos:
Esperaba a Emilio —un gran amigo—. Lamentablemente, no vino.
Esperaba a Emilio —un gran amigo—, que, lamentablemente, no vino.
Se publicaron varias obras del autor todas de su primera época—.

En este último ejemplo se mantiene la raya según recomienda la Academia, aun cuando se trate de un punto y aparte, lo cual se contradice con el uso en los incisos finales de diálogo, en cuyo caso sí se suprime.

Algunos expertos, como José Martinez de Sousa en su artículo sobre la ortografía del 2010 (apartado 4.1), publicado en la revista Prosofagia número 18, consideran que debe suprimirse por razones estéticas y por similitud con el uso en los diálogos en narrativa.

5. Para introducir una nueva aclaración o inciso en un texto ya encerrado entre paréntesis.

Ejemplo: Si desea más información sobre este tema (la bibliografía existente —incluso en español— es bastante extensa), deberá acudir a otras fuentes.

Para intercalar algún dato o precisión en un inciso escrito entre rayas, han de usarse los paréntesis
Ejemplo: Venezuela —primer lugar de tierra firme avistado por Colón en su tercer viaje a América (1498)— tenía, por aquel entonces, unos 300 000 habitantes.

Referencias:

— Ortografía de la RAE del 2010.
— Prosofagia número 18, página 43, apartado 4.1 de «La ortografía académica del 2010: cara y dorso» por José Martínez de Sousa.  http://issuu.com/prosofagia/docs/prosofagia18online.

martes, 20 de mayo de 2014

El diván de la Dra. Moreno. Sadismo




El diccionario de la RAE señala dos acepciones para la palabra sadismo: la de “perversión sexual”, en tanto un sujeto provoca su propia excitación sexual cometiendo actos de crueldad sobre otra persona, y la más genérica de “crueldad refinada con placer en quien la ejecuta”.
Sadismo es un término que debemos a Donatien Alphonse François de Sade, conocido por su título de Marqués de Sade, escritor y filósofo francés, nacido en París el 2 de junio de 1740 y muerto en la Charenton-Saint-Maurice, Val-de-Marne, el 2 de diciembre de 1814, un manicomio en el que fue encerrado tras escribir su famosa y aberrante novela Justine o los infortunios de la virtud. Entre fortalezas y manicomios pasó encerrado más de 30 años, unas veces por sus ideas políticas, otras por su pensamiento filosófico y, cómo no, por sus novelas, de una gran crueldad sexual anormal.
En el momento actual estamos viviendo una resurgir del tandem sadismo-masoquismo desde la nueva novela romántico-erótica que domina en casi todos las listas de ventas y que se inició con la "Cincuenta sombras de Grey" y su desfortunadamente llamado, porno-mamá; al que han seguido "Tómame", "Poseemé"... y miles más que aparecerán.
El psicoanálisis establece claras diferencias entre ese sadismo perverso, patológico, que hemos nombrado y el sadismo originario que busca la estructuración y el fortalecimiento del Yo. Así considerado, el sadismo originario se caracteriza por la tendencia a destruir, pero despojado de cualquier intención de hacer daño a la víctima. Es un sadismo en el que no predomina la pulsión sexual sino la pulsión de dominio surgida del odio primordial. El odio primordial es indiferencia, rechazo pasivo e indolencia hacia el mundo, y también es protección de sí mismo, gesto de cierre y de afirmación de sí.
Es frecuente constatar que el dominio ejercido sobre ese Otro, su conquista y sometimiento, no se obtienen si no es al precio de la destrucción parcial de sí mismo. La pulsión de dominio o de conquista se confunde con una pulsión de destrucción. Y el odio agresivo y conquistador se convierte en una acción brutal y violenta, que puede llevar a la autodestrucción del Yo.
Esto se hace patente en la obra del premio Nobel Vargas Llosa: Travesuras de una niña mala.
La niña mala es el ejemplo de la adaptación, de la supervivencia. Mediante una ciega y egoísta ambición aspira a salir adelante; dejar atrás su origen pobre, hija de una cocinera, traspasar fronteras valiéndose del engaño y la mentira hasta llegar a ese Otro que pueda darle la felicidad que tanto ansía. 
Aparece como la chilenita Lily, en la vida de ese Otro, Ricardo Somocurcio. Ricardito, el niño bueno, como ella le llama, lo tiene todo, no ambiciona nada; idealista, desprejuiciado, se enamora obsesivamente de la chilenita, sometiéndose a la voluntad de ella.
A lo largo de las páginas vemos el transcurrir biográfico desde niña a femme fatal; el viaje por medio mundo: Perú, París, Londres, Madrid, Tokio… en una carrera  desenfrenada por parte de Lily de llegar a la cúspide, a lo más alto, incluso por caminos de inmoralidad.
Cada cierto tiempo se reencuentra con Ricardo (su Otro), que ambiciona tenerla en su totalidad a costa de su propia libertad, de su independencia.
Reencuentros marcados por luchas ambivalentes entre el amor y el odio, comicidad y tragedia, deseo y  rechazo, sometimiento y castigo, pasión y dolor en esas sangrantes despedidas, que el niño bueno soporta una y otra vez cuando ella, cansada de la seducción de dominio, busca a Otros con los que afianzarse. La anodina vida del niño bueno es zarandeada, puesta patas arriba, cuando la niña mala aparece. Queda lastimado, hundido, depresivo aunque anhelante de un próximo encuentro.
La niña mala, Lily u Otilia (su verdadero nombre), ansía encontrarse consigo misma, alcanzar lo inalcanzable, una manera de ser coherente y estructurado que le está negado por su propio devenir biográfico.
Al final, enferma y consciente de que le queda poco para morir, la niña mala vuelve a los brazos de Ricardo; el único hombre al que ella puede volver siempre, haga lo que haga. Busca una reconciliación que atempere el dolor, no ya de su enfermedad, sino de su malgastada, ambiciosa y fracasada vida, de su inconformismo, de su incesante búsqueda de seguridad, de ser ella misma.
En esta relación desequilibrada, la niña mala siempre tiene la predominancia. El amor casi melodramático de Ricardo le perdona todo. En el final de la novela, Ricardo se pregunta a sí mismo: ¿Se podía llamar historia de amor a esa payasada de treinta y pico de años, Ricardito?


La respuesta, desde un punto de vista psicológico es sí. Relación de amor objetal (que no objetiva), egoísta, sádica, inmadura, maliciosa; pero al fin y al cabo, de amor, para dos personas que tuvieron la desgracia (o la suerte) de encontrarse en su devenir biográfico.

sábado, 17 de mayo de 2014

Radio Ondas de la Bahía - Entrevista a Mayte F. Uceda

Os invitamos a escuchar la grabación de la entrevista a la escritora Mayte F. Uceda, que tuvo lugar en directo en el programa "Ondas de la Bahía" dirigido por Freddy Piedrahita desde San Francisco el día 29 de abril de 2014.






martes, 13 de mayo de 2014

Un café con Leo (5)

Me reencuentro con mis orígenes para visitar la ciudad que me vio crecer, Barberà del Vallès, una localidad cercana a Barcelona y un lugar que me trae recuerdos de infancia imborrables que llenan de nostalgia todo mi ser. Viví allí desde los diez hasta los veintiséis años y suelo ir de vez en cuando para comer una paella a casa de mi madre. Pero no quiero hablar más de mí, aunque lo haría horas y horas… Estoy aquí porque es el lugar de residencia de mi invitada de hoy, la autora de novela romántica Judith Priay.

Con mi pañuelo limpio la silla de plástico del bar que hay en el Parc de Can Serra, justo en la entrada de la ciudad, un lugar donde poder comer choricitos y morro frito mientras observas a los más pequeños chutando la pelota y a los más mayores jugando a la petanca. Pido un café y leo la prensa local mientras espero a mi invitada.



Judith Priay está licenciada en Documentación y diplomada en Biblioteconomía y Documentación, oigan, un coco… Es autora de diversas novelas de ficción contemporánea, histórica, de fantasía y ciencia ficción; además, conduce su propio programa de radio en varias emisoras de ámbito local. Si queréis conocer un poco más a la autora y sus obras, podéis hacerlo desde este enlace:

Ya la veo, está cruzando el Passeig del Dr. Moragas con el bolso bajo el brazo. ¿Qué debe de llevar dentro de ese bolso que lo agarra con tanta fuerza? A lo mejor se lo pregunto. Judith es rubita, de pelo largo y ojos claros; guapa, muy guapa. Ya me ha visto, mira la hora y sonríe. No sufras, tonta, llegas bien de tiempo, cinco minutos antes.

LEO: Hola, Judith, estás estupenda. Gracias por acceder a tomar un café conmigo, me hacía mucha ilusión conocerte.

JUDITH: A mí también me hacía mucha ilusión conocerte, me encantan tus entrevistas.

LEO: Oye, que me he enterado que acabas de publicar tu última obra, cuéntame, ¿de qué se trata?

JUDITH: Es una novela romántica contemporánea de suspense en la que se entremezclan misterio, crímenes, amor, pasión y amistad. Como en otras de mis novelas, el pasado tendrá mucha importancia en el desarrollo de la historia y cada capítulo empieza con el punto de vista de uno de los protagonistas. Lo más importante de la novela es que, como indico en la sinopsis, conseguir robar un día al destino puede dar la felicidad tanto tiempo anhelada.


"Regálame un día", el nuevo trabajo de Judith Priay


LEO: Tu imagen y tus novelas son fácilmente asociables a la novela romántica, ¿te sientes cómoda con el género?


JUDITH: La novela romántica es un género que siempre me ha gustado y en el que me siento cómoda escribiendo y leyendo. No obstante, siempre hago el inciso de que dentro de la novela romántica hay muchos subgéneros y no todos ellos son de mi agrado.

LEO: ¿De dónde salen los argumentos de tus novelas? ¿Surgen de sueños y romances inconfesables?

Judith sonríe y echa la cabeza hacia atrás, ¿será verdad?

JUDITH: La inspiración me viene de muchas formas diferentes, tanto de situaciones y experiencias de la vida cotidiana (¿quizás esta entrevista?) como de mi propia imaginación y sueños, así que depende de la novela. Los viajes también me ayudan, ya que cuando un lugar me apasiona suele aparecer un argumento rápidamente en mi cabeza.


LEO: Hace poco leía un artículo que afirmaba que el 91% de los lectores de novela romántica son mujeres, creía que los hombres habíamos evolucionado y ya éramos más sensibles pero veo que no es así. ¿Crees que los hombres aún asocian la novela romántica con obras de Corín Tellado?

JUDITH: El problema de la novela romántica es que hay demasiados estereotipos sobre ella, lo que supongo que aleja a muchos lectores que quizás disfrutarían con sus historias. De todos modos, tengo la suerte de tener también lectores, sobre todo en el caso de mis novelas de fantasía y ciencia ficción.

LEO: Pues oye, el mismo estudio decía que una gran parte de las novelas catalogadas como románticas tienden más al erotismo que al amor. ¿Por qué tienen tanto éxito las novelas eróticas entre las mujeres? Hablaba de un perfil de edad de entre 30 y 50 años…

JUDITH: Es difícil darte una respuesta, porque ni el best seller “Cincuenta sombras de Grey” ni las novelas similares a ella que han surgido me interesan. Te explicaré una anécdota ilustrativa. Hace años, en un viaje organizado a Túnez, fuimos a ver las ruinas del plató de grabación de muchas escenas de las primeras películas de la Saga Star Wars. Los que somos fieles seguidores de la saga estábamos emocionados; los que no eran seguidores, no entendían que estuviéramos en mitad del desierto solo para ver los restos de la grabación de una película y que nosotros estuviéramos tan felices de estar allí. Con la novela erótica sucede lo mismo, en este momento mueve a las masas, así que es cuestión de que se les pregunte a sus fans.
En cualquier caso, con la novela romántica y el sexo me pasa lo mismo que con la ciencia ficción y los efectos especiales: me gusta que la carga sexual/los efectos especiales estén al servicio de la historia y no al revés.

LEO: No, si me parece estupendo que las mujeres exploren su sexualidad en la literatura, quizá sea un buen fármaco para evitar las jaquecas de entre semana.

Judith se parte de risa y se ruboriza ligeramente. Estoy abordando demasiado abiertamente el sexo con una mujer y puede que se incomode un poco.



LEO: Siguiendo con el sexo, hasta hace unos años Tusquets Editores celebraba el certamen “La sonrisa vertical”, quizá cuando el género erótico iba dirigido al lector masculino. ¿Crees que si volviesen a celebrar el concurso tendría éxito?

JUDITH: Es difícil de saber. En estos momentos la novela erótica está de moda como antes lo estuvieron los vampiros, las catedrales, los brujos… Así que quizás para cuando hagan el concurso ya se habrá pasado el interés…

LEO: Judith, ¿te ves escribiendo una novela erótica? Oye, y si vas a decirme que sí, dime, dime, ¿cómo la vas a documentar? Hay que ser muy riguroso a la hora de novelar…

Fucsia. Fucsia es el color que tienen las mejillas de Judith, creo que la estoy incomodando, aunque sonríe y tiene un brillo en los ojos que me gusta. Se acomoda el cuello de su ceñida blusa blanca.

JUDITH: En 2014 tengo como objetivo terminar el cuarto volumen de la Saga Hermandades, de corte juvenil romántico de fantasía, con el que finalizará una etapa de la saga; aunque no descarto retomarla en un futuro. Y después de la saga, ya en 2015, tengo varios proyectos retenidos en mi cabeza y todavía no sé por cuál me decidiré; pero en principio ninguno corresponde a novela erótica.

LEO: Cambiemos de tema, hablemos de tu obra. La lectora de almas, La casa de las brumas, La nueva reina del baile, la saga Lunas y la saga Hermandades. ¿Con qué novela te quedas? ¿Has notado una evolución como escritora?



JUDITH: Lo cierto es que no puedo destacar ninguna, porque cada una de ellas podría ser mi favorita por un motivo diferente. Respecto a la evolución, creo que siempre la hay de novela a novela, sobre todo si te tomas tiempo para aprender con cada una de ellas. No obstante, en todas hay un nexo común, y es la defensa de los valores como la amistad, la solidaridad, el amor, el trabajo en equipo, el respeto a la diversidad… También en todas ellas el pasado suele tener gran importancia en el presente de los protagonistas y en su manera de interactuar con otras personas y con el mundo en general; al igual que sucede en la vida real.

LEO: Teniendo en cuenta que has empezado a publicar tus obras desde hace pocos años, tienes ya una buena cantidad de títulos y con unas opiniones francamente buenas. Eso siempre es un aliciente para seguir en la brecha, ¿verdad?

JUDITH: Las buenas opiniones son siempre un aliciente para seguir trabajando duro, sobre todo en aquello que acompaña a la carrera de un escritor independiente que no se corresponde con la pasión original (escribir) pero que es necesario para llegar a los lectores.

LEO: Es cierto, algunas editoriales están fichando a autoras de romántica para engrosar los estantes de su colección. ¿Te gustaría probar la aventura editorial? ¿Alguna editorial se ha interesado por tu trabajo?

JUDITH: Ser independiente tiene muchas ventajas, pero una editorial de renombre con capacidad de distribución en papel internacionalmente puede ayudar a mi imagen y a tener más visibilidad. Así que si una editorial de estas características se interesara en alguna de mis novelas, escucharía su oferta y lo valoraría en función de las cláusulas que me exigieran.

Vaya, empieza a llover. Unos goterones asesinos empiezan a martillear nuestras cabezas, así que nos levantamos y corremos a refugiarnos al interior del bar. En pocos segundos, mi camisa ha quedado completamente empapada y la ropa de Judith también.

* El autor de esta entrevista omite la descripción del efecto erótico resultante del vestuario mojado de Judith.
* El autor de esta entrevista también omite el efecto de dilatación que sufrió

LEO: Hablemos de radio, colaboras activamente en varias emisoras hablando de libros. ¿De dónde viene tu afición por las ondas?

JUDITH: Colaboro en un espacio literario semanal que se emite en dos radios de ámbito local. Mi afición vino por casualidad. Conocí a la productora de Radio Barberá en un encuentro de escritores y me ofreció hacer una prueba. La hicimos y ambas partes, incluyendo al presentador del programa, quedamos contentos, así que iniciamos una colaboración que ya dura casi cien espacios literarios. Lo cierto es que es un medio apasionante y disfruto mucho de él, así que espero que sea una colaboración que dure mucho tiempo.

LEO: Bueno, Judith, creo que con estas respuestas tengo suficiente. Será mejor que vayamos a casa a secarnos un poco, de lo contrario pillaremos un buen resfriado. La verdad, ha sido un placer charlar contigo. Espero que no te haya molestado que te haya introducido el sexo durante la entrevista.

Judith vuelve a ruborizarse, creo que no me expliqué bien.

LEO: Me refiero al tema de la novela erótica, que quizá hemos hablado demasiado de ella.

JUDITH: Eso es porque está de moda. Si me entrevistas en un tiempo y está de moda la ciencia ficción (otro de mis géneros favoritos), hablaremos de él. De hecho, ahora que lo pienso, yo ya me las he arreglado para introducir la ciencia ficción en la conversación…

Nos despedimos, nos damos dos besos y me voy a la barra a pagar la cuenta. Ella se aleja, con la chaqueta sobre su cabeza para resguardarse de la lluvia.

Creo que iré a comer a casa de mi madre, me apetece comer paella.

martes, 6 de mayo de 2014

Recordando a Gabriel García Márquez




UN LUGAR, UN LIBRO















Me vais a permitir que modifique un poco la dinámica de esta sección. No quiero dejar pasar la oportunidad de rendir homenaje, desde este blog literario, a Gabriel García Márquez.
Hace unos días me encontraba con unos amigos, grandes aficionados a la lectura, como yo, y decidimos hacer un pequeño juego entre nosotros: a ver quién podía aportar mayor información sobre el autor recientemente fallecido.

Estas son las cosas que recordé:

-Le concedieron el Premio Nobel en el año 1982.
-Escribió, entre otras historias, Cien años de Soledad, El amor en los tiempos del cólera, Crónica de una  muerte anunciada, Memorias de mis putas tristes y La hojarasca.
-Nunca terminó sus estudios universitarios.
-La historia de amor de sus padres inspiró su novela El amor en los tiempos del cólera.
-Su abuelo materno era un militar de alto rango que participó en alguna guerra que no recuerdo. Le dijo una frase que le quedaría grabada para siempre: «Tú no sabes lo que pesa un muerto». Evidentemente, no se refería a la masa corporal.
-Su abuela materna, la esposa del militar, era aficionada a contar historias repletas de fantasmas y supersticiones, lo que marcaría el estilo de la obra del autor.
-El primer editor que leyó Cien años de soledad, le dijo que la novela no tendría ningún éxito, demostrando con ello no tener dotes de visionario.
-Tardó dieciocho meses febriles en escribirla, dedicándole total exclusividad. Abandonó las demás actividades, que eran las que sostenían la economía familiar, y al final, la situación era tan precaria que cuando envió la novela a un editor de Buenos Aires tuvo que fraccionar el pago en dos.
-La obra del autor se enmarca dentro del movimiento llamado «Realismo mágico».

Con este juego entre amigos, me di cuenta de que sabía más cosas sobre Gabriel García Márquez de las que creía.

El autor con su mujer y su hijo
Cien años de soledad es sin duda su obra más conocida, aunque en esta novela nacen personas con cola de cerdo, hay lluvia de flores, los muertos resucitan, las alfombras vuelan… y sin embargo, dicen de él que es un libro para leerlo de rodillas, tal es el entusiasmo, próximo a la devoción, que genera la historia de la familia Buendía.

El propio autor mencionó alguna vez que lo que le impulsó a escribir Cien años de soledad fue la frase con la que comienza la obra, y que llegaría a obsesionarlo: «Muchos años después, ante el pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo».

Se ha relacionado esta frase con el comienzo de Don Quijote de la Mancha, aduciendo que tienen el mismo número de sílabas: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor».

A mí no me salen las mismas sílabas, puede que por error mío; tal vez no he tenido en cuenta todas las licencias métricas. Así que si alguien se anima…

Sílabas aparte, los dos inicios son magistrales, como dos explosiones que reverberan eternamente en un universo literario.

Por algo es un autor que ha conseguido ser un clásico antes de morirse.